Gran Concepción

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"Vivimos en una pesadilla": vecinos se movilizan tras abandono de obras en Eje Colón de Talcahuano

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foto Luis Santana
Luis SantanaPeriodista Canal 9

Lo que debía ser un proyecto de progreso para la conectividad del Gran Concepción se ha transformado en un calvario de siete años para quienes residen en Medio Camino.

Tras el retiro de maquinaria y la confirmación de la paralización de faenas por parte de la empresa TAPUSA, los vecinos salieron a las calles para denunciar el abandono, la inseguridad y la nula fiscalización del Estado.

La indignación en Avenida 21 de Mayo y Eje Colón es total. Tras la quiebra de Claro Vicuña Valenzuela en 2022, la llegada de la constructora TAPUSA en marzo de 2024 fue vista como una luz de esperanza. Sin embargo, hoy los residentes denuncian que la empresa "jugaba a que trabajaban" mientras la obra se deterioraba.

"Estamos indignados. No es solo la empresa, es el SERVIU el que debía fiscalizar y jamás lo hizo. Durante todo este tiempo advertimos irregularidades, mala construcción y falta de seguridad, pero nos castigaron excluyéndonos de las mesas de trabajo", señaló Angélica Zárate, presidenta del Comité Nuevo Oriente Esmeralda.

Denuncian estar viviendo en un entorno hostil con delincuencia y daños estructurales. Para quienes viven en el "corazón" de las obras, el problema va más allá de la congestión vehicular.

Los vecinos reportan una degradación sistemática de su calidad de vida con inseguridad permanente, donde las casas expropiadas y abandonadas se han convertido en focos de delincuencia. Los vecinos denuncian robos de medidores, cilindros de gas y cables, además de la falta de iluminación que convierte su entorno en una "boca de lobo".

También denunciaron que las vibraciones de los camiones han roto alcantarillados y movido estructuras. "El baño de mi hija se ha roto tres veces por los camiones y la empresa le prohibió a la asistente social ir a terreno a ver el daño", relató una vecina afectada.

La falta de mitigación ha provocado plagas de ratones, olores de alcantarillado y nubes de polvo que afectan a niños y adultos mayores.

Mientras los vecinos exigen soluciones, las cifras detrás de la paralización son alarmantes. TAPUSA registra deudas que superan los $530 millones de pesos, de los cuales $200 millones corresponden solo a la proveedora de maquinaria EFCO, que ya comenzó a retirar sus equipos del lugar.

Pese a que el SERVIU afirma estar al día con los pagos a la constructora, la realidad en terreno muestra faenas desiertas. Desde el municipio de Talcahuano, el alcalde Eduardo Saavedra calificó la situación como "inaceptable" y exigió al Gobierno Central tomar decisiones este martes para definir si se liquidará el contrato.

Los comités vecinales anunciaron el envío de una carta formal exigiendo transparencia absoluta en los gastos destinados originalmente al proyecto. "Esa plata es de todos nosotros y no se ve reflejada en la calidad del trabajo. Pegaron las palmetas con engrudo y hoy se las están robando todas", sentenció otro de los manifestantes en terreno.

La comunidad advierte que no aceptará "empresas de parche" y exige ser incluida en la mesa técnica que definirá el futuro de una obra que, hasta hoy, solo les ha traído polvo, ruido e inseguridad.