Sin aún despejarse del todo los escándalos en torno al patrimonio del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, la rápida salida de Carlos María Frugoni, secretario de Coordinación de Infraestructura en el gobierno de Javier Milei, dejó otra vez frágil el discurso “anticasta” que tanto pregonó el libertario. Se trata de otro funcionario que prometía acabar con los vicios de la vieja política y terminó eyectado tras admitir siete propiedades en Miami (Estados Unidos) sin declarar.
Los departamentos en el condado de Palm Beach no figuran en su última declaración jurada ni tampoco ante la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA, el fisco trasandino). La confesión, que llegó ante la consulta periodística de Nicolás Wiñazki en los medios A24 y Clarín, fue directa: “Cometí un error. Estaba rectificando esta situación porque ahora soy funcionario nacional. Me equivoqué. También voy a incluir a los departamentos en ARCA”.
AHORA | INVESTIGAN A FRUGONI 🚨
Wiñazki confirmó que la Justicia iniciará una investigación encabezada por el fiscal Pollicita por las denuncias a Frugoni por las 7 propiedades NO DECLARADAS EN MIAMI.
No hay NI UN LIBERTARIO honesto. No los busquen más. pic.twitter.com/AanbEFctgt
— Resistencia Nacional (@ResistenciaNac_) April 28, 2026
Aunque grosera, la frase no alcanzó para contener el impacto político en la administración libertaria. El detalle de las propiedades, que empezó a reconstruirse a partir de un trabajo del reconocido periodista Hugo Alconada Mon para el diario La Nación, terminó de delinear el incongruente patrimonio de Frugoni.
Al menos cinco de esos siete inmuebles aparecen registrados en el condado de Palm Beach, en zonas de alta valorización dentro del mercado inmobiliario del sur del estado de Florida.
Entre las propiedades identificadas figura el departamento 626 de 5187 Oak Hill Lane, en Delray Beach, adquirido el 1 de julio de 2021 por 215.000 dólares; el departamento 309 de 300 Waterway Drive South, en Lantana, avaluado en USD 187.000; una unidad en 13212 Glenmoor Drive, West Palm Beach, por USD 216.000; el departamento 203 de 3516 Whitehall Drive, también en West Palm Beach, por USD 193.000; y el apartamento 125 de 3605 South Ocean Boulevard, en South Palm Beach, por USD 212.000.
Las adquisiciones de Frugoni se concentran entre 2020 y 2022, un período en el que el ahora exfuncionario de Milei ya ocupaba roles relevantes en la gestión pública de Argentina. En aquellos años, se desempeñaba como titular de AUSA, la empresa encargada de las autopistas de la Ciudad de Buenos Aires, y participaba en proyectos de obra pública de la Jefatura del Gobierno porteño, entre ellos, el Paseo del Bajo, que enlaza tres autopistas relevantes.
La Ley N° 25.188 de Ética Pública obliga a los funcionarios argentinos a declarar la totalidad de sus bienes, tanto en el país como en el exterior, por lo que el caso de Frugoni abre una doble vía de análisis, tanto administrativa como judicial.
En cuanto a las inconsistencias, la evolución de su patrimonio genera interrogantes. En 2019, el entonces funcionario había declarado USD 98.000 en efectivo y 3 millones de pesos argentinos (unos 4,8 millones de pesos chilenos) en acciones. Cuatro años después, en 2023, esas participaciones superaban los 40 millones de pesos argentinos (unos 64 millones de pesos chilenos). Además, aparecían inversiones en 16 empresas y depósitos por 400.000 dólares en el exterior.
Frugoni, arquitecto de profesión, se definió a sí mismo como un empresario exitoso en el ámbito privado, pero ya arrastraba algunos antecedentes. Durante su paso por la gestión porteña, había sido sancionado por irregularidades en sus declaraciones patrimoniales.
Por si fuera poco, la existencia de sociedades en Estados Unidos tampoco fue informada. El propio Frugoni admitió ser titular de dos compañías radicadas en Wyoming y Delaware, bajo los nombres Genova LLC y Wiki LLC. Ambas quedaron fuera de sus declaraciones juradas como funcionario público.
Un ascenso tan rápido como su desplazamiento
En la administración de Javier Milei, Carlos María Frugoni había escalado posiciones con rapidez. Primero fue designado en un cargo ad honorem (sin goce de sueldo) en la Comisión de Regulación del Transporte. Luego pasó a ocupar la Secretaría de Coordinación de Infraestructura, un rol importante dentro del esquema de gobierno, ya que se encarga de articular licitaciones y concesiones vinculadas a rutas nacionales.
Desde allí se definían proyectos estratégicos y se coordinaban decisiones con impacto directo en la obra pública, recortada desde la llegada al poder de Milei. Entre los casos recientes con repercusión en Chile, la licitación a privados para remodelar la tan transitada ruta 7, que une Mendoza y Valparaíso y es la principal vía terrestre de turistas y transportistas en el Cono Sur.
La salida de Frugoni fue igual de rápida que el ascenso dentro del Ministerio de Economía, liderado por Luis Caputo. Tras la difusión de las irregularidades en la prensa, la renuncia se volvió inevitable y la contención del daño político.
El Gobierno cerró el episodio con un recambio inmediato: aceptó la dimisión del protagonista del escándalo y dispuso que Fernando Herrmann, secretario de Transporte, asumiera en su lugar, tal como se dispuso en el decreto N° 286/2026 conocido el pasado martes en el Boletín Oficial.
Frugoni no tuvo la suerte de Adorni
La caída de Frugoni se dio tras una serie de escándalos que evidenciaron las contradicciones del discurso central del gobierno libertario: el de la lucha contra la “casta”.
Desde el inicio de su gestión, Milei construyó su identidad política sobre la idea de una ruptura con las prácticas tradicionales de la política argentina. Denunció lo que definió como “corrupción sistémica” y se posicionó como un outsider dispuesto a exponer los “curros” (engaños) del sistema.
A diferencia de Adorni, el funcionario de confianza de los hermanos Milei investigado por presunto enriquecimiento ilícito debido a inconsistencias entre su declaración de bienes y las propiedades que le atribuyen, Frugoni fue rápidamente aislado para evitar que el malestar crezca en los medios.
El pasado miércoles, el jefe de Gabinete se presentó en el Congreso, donde dio su primer informe de gestión -algo establecido por el artículo 101 de la Constitución Nacional- después de 175 días en el cargo. Pero quien dio la nota fue Milei, presente en uno de los balcones como blindaje y autor de varias arengas para su hombre de confianza. Hasta enfrentó a algunos de los periodistas acreditados y los tildó de “corruptos”.
"Corruptos son ustedes", les dice Milei a los periodistas cuando le preguntan por qué sostiene a Adorni. Qué raro, porque al que le encontraron gastos y propiedades que multiplican varias veces su supuesta capacidad de gasto y no lo puede explicar es a Adorni. Averiguá bien Milei pic.twitter.com/QBYlXc2h2X
— Editor✍ (@Editor_76) April 29, 2026
El que sí sufrió el mismo destino que Frugoni fue Diego Spagnuolo, extitular de la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis). Diecinueve personas fueron procesadas en una causa vinculada a presuntos sobornos y sobreprecios, entre ellas, quien fuera antes abogado de Milei y hoy señalado por la Justicia como el supuesto líder de una asociación ilícita.
La investigación se había originado en agosto de 2025, tras la filtración de audios en los que Spagnuolo describía una trama de sobornos en la compra de medicamentos. Según aquellos registros, el esquema generaba entre 500.000 y 800.000 dólares mensuales y contemplaba pagos ilegales del 8% por parte de proveedores. En ese mismo relato, se mencionaba que un 3% de esos montos estaba destinado a Karina Milei.
En plena campaña electoral por las legislativas de 2025, al diputado y entonces candidato José Luis Espert lo alejaron de La Libertad Avanza, cuando la acumulación de pruebas en su contra ya resultaba imposible de sostener. Fue imputado por el delito de lavado de dinero tras la revelación de sus vínculos con Fred Machado, un empresario acusado de fraude y narcotráfico en Estados Unidos.




