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Gran Concepción
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La agresión ocurrida en pleno centro de Concepción contra un estudiante universitario volvió a instalar cuestionamientos sobre la seguridad en la locomoción colectiva y los protocolos de control hacia conductores del transporte público en el Gran Concepción.
Roberto Melo Soto, estudiante de Psicología, resultó con una perforación pulmonar y una costilla fracturada luego de ser atacado con un arma cortopunzante por un conductor de la línea Vía Láctea, tras una discusión relacionada con el pago del pasaje escolar.
El hecho se registró en la intersección de San Martín con Caupolicán, donde, de acuerdo al relato del joven entregado en conversación con el matinal Nuestra Casa de Canal 9, el conflicto comenzó cuando intentó pagar utilizando su Tarjeta Nacional Estudiantil (TNE) y un billete de 5 mil pesos, situación que habría provocado la molestia del conductor aparentemente debido a la falta de cambio.
Según relató Roberto, pese a que una pasajera pagó el valor del pasaje para evitar que la situación escalara, el chofer continuó amenazándolo y exigiéndole que descendiera de la máquina. Una vez fuera del bus, el estudiante aseguró que tomó una fotografía de la patente para realizar la denuncia correspondiente, momento en que el conductor habría bajado y lo atacó.
“Pensé que me había pegado con un palo”, dijo la víctima, pero realmente había sido apuñalado con un cuchillo cocinero de 15 cm, según una testigo. Roberto luego comenzó a presentar dificultades para respirar y expulsar sangre, constatándose más tarde la gravedad de las lesiones.
Actualmente, el universitario enfrenta un proceso de recuperación marcado por secuelas físicas y emocionales.
La madre del estudiante, Claudia Soto, acusó falta de colaboración por parte de la empresa de transportes y cuestionó el actuar inicial tras la agresión, sosteniendo que por $300 pesos casi pierde a su hijo.
Según indicó, la empresa habría comprometido inicialmente la entrega de registros audiovisuales de las cámaras de seguridad, situación que —afirma— no se concretó cuando regresó junto a personal policial.
Además, manifestó preocupación por la primera calificación del hecho en el procedimiento policial, donde inicialmente se habría catalogado como lesiones leves, antes de conocerse los exámenes médicos que confirmaron la perforación pulmonar sufrida por el estudiante.
La familia sostiene que el caso refleja una sensación de desprotección que afecta especialmente a estudiantes usuarios del transporte público.
El padre de Roberto también relató el impacto que provocó el ataque en el entorno familiar. Según comentó, escuchó los gritos de auxilio de su hijo desde las inmediaciones de su lugar de trabajo y lo encontró herido y perdiendo sangre.
La familia aseguró que, desde entonces, existe temor constante frente al uso de la locomoción colectiva y llamó a reforzar los controles hacia conductores del transporte público, especialmente en materias de salud mental y consumo de drogas.
El caso continúa generando repercusiones mientras se desarrolla la investigación para determinar responsabilidades penales del presunto agresor.