Un documental sobre una supuesta infidelidad del presidente de Maldivas, Mohamed Muizzu, desató una fuerte ofensiva contra un medio local y abrió un complejo debate sobre libertad de prensa en el archipiélago, conocido internacionalmente por sus paradisíacas playas y resorts de lujo.
El caso apunta al medio Adhadhu, cuyo director ejecutivo, Hussain Fiyaz Moosa, y su editor, Hassan Mohamed, colaborador de EFE en Maldivas, enfrentan un proceso por “qazf”, figura de la ley islámica que castiga la falsa acusación de adulterio o relaciones sexuales ilícitas.
La imputación puede implicar hasta 80 latigazos y casi dos años de prisión, en un país oficialmente musulmán donde el sexo fuera del matrimonio es ilegal para los ciudadanos locales, aunque no para los miles de turistas que sostienen buena parte de la economía.
Indonesia: mujer es sometida a 100 latigazos en la vía pública tras condena por adulterio
Jueves 05 Junio, 2025 | 12:45
El origen del conflicto está en el documental Aisha, publicado el 28 de marzo. La producción incluye una entrevista anónima con una funcionaria del Gobierno, quien asegura que mantuvo una relación extramarital con Muizzu y que el mandatario la habría presionado una vez terminado el vínculo.
El presidente negó las acusaciones y afirmó que el medio y sus periodistas actúan movidos por una venganza personal.
La defensa de los periodistas en Maldivas
Desde Adhadhu, sin embargo, acusan un intento directo por silenciar el periodismo de investigación. “Muizzu quiere encarcelarnos a Hassan y a mí para acabar con el estrecho espacio que queda para el periodismo de investigación en este país. Su deseo último es vernos azotados en público”, dijo Fiyaz a EFE.
La presión contra el medio no quedó solo en los cargos judiciales. El 27 de abril, la policía realizó una redada en la redacción de Adhadhu, incautó computadores y otros dispositivos, además de imponer prohibiciones de viaje contra Fiyaz y Hassan.
A esto se suma que otros dos periodistas del mismo medio ya recibieron condenas tras una orden judicial que prohibía debatir públicamente el documental. Mohamed Shahzan recibió una sentencia d 15 días de cárcel por preguntar al mandatario sobre el caso en una rueda de prensa, mientras que Leevan Ali Nasir recibió 10 días por informar sobre la propia orden mordaza.
Según el presidente de la Asociación de Periodistas de Maldivas, Naif Ahmed, es la primera vez desde la apertura democrática de 2008 que periodistas terminan encarcelados en virtud de una sentencia judicial en el país.
Rechazo al caso
El caso también generó protestas en Malé, Maldivas, y el rechazo de organizaciones internacionales como Human Rights Watch, Reporteros sin Fronteras y el Comité para la Protección de los Periodistas. En una carta enviada el 8 de mayo, pidieron al presidente cesar las “medidas policiales coercitivas contra el personal de Adhadhu”.
“Estos acontecimientos parecen indicar que su gobierno está utilizando el sistema de justicia penal para intimidar a los periodistas y obstaculizar la cobertura de asuntos de interés público”, señalaron.
El Gobierno, en cambio, defiende la investigación. “La Policía de las Maldivas tiene razón al investigar y realizar una redada en el medio de comunicación a raíz de las falsas acusaciones (…) contra el presidente. La libertad de prensa está garantizada, pero no constituye un pase libre para destruir reputaciones con mentiras”, declaró en X el ministro del Interior, Ali Ihusan.
Hassan Mohamed asegura que no cree que vaya a tener un juicio justo y vincula la reacción del Ejecutivo con el debilitamiento político de Muizzu, quien este año ya sufrió dos derrotas electorales.
“Tengo un sentimiento de miedo e inseguridad porque me confiscaron el pasaporte. Hemos enfrentado amenazas constantes por parte de personas asociadas con el Gobierno (…) Pero al final nunca nos rendiremos, no podemos ser silenciados”, afirmó.
Sobre lo que espera del proceso, respondió con resignación: “lo más probable es que seamos condenados y azotados en público”.




