En la madrugada del sábado, Irán llevó a cabo ataques contra bases militares estadounidenses en Kuwait y Baréin, los cuales fueron interceptados por el ejército de Estados Unidos. La Guardia Revolucionaria iraní justificó estos ataques como una respuesta a la incursión estadounidense en las islas de Sirik y Qeshm, lanzando misiles contra las bases de EE.UU. en la región. Por su parte, el Comando Central de Estados Unidos informó que previamente habían atacado instalaciones de radar de vigilancia costera iraníes en Goruk y la isla de Qeshm en respuesta al lanzamiento de drones por parte de Irán en el estrecho de Ormuz.
Los ataques iraníes en el estrecho tenían como objetivo detener el paso de cuatro petroleros que intentaban cruzar la zona sin autorización de Teherán. Tanto el Ministerio del Interior de Baréin como la agencia kuwaití Kuna activaron las alarmas antiaéreas en respuesta a la situación. A pesar de la afirmación de la Guardia Revolucionaria iraní de que habían dañado la sede de la Quinta Flota de EE.UU. en Baréin, el CentCom desmintió esta información y aseguró haber interceptado todos los misiles lanzados.
En un comunicado, la Guardia Revolucionaria iraní advirtió a Estados Unidos sobre las consecuencias de sus acciones, señalando que serían responsables si el estrecho de Ormuz se cerraba por completo a las exportaciones de petróleo y gas debido a sus acciones. Estos incidentes se dan en un contexto de crecientes tensiones entre Washington y Teherán, tras varios enfrentamientos ocurridos cerca del estratégico paso marítimo, por donde transita una gran parte del comercio mundial de petróleo. A pesar de los intercambios de ataques en la región en las últimas semanas, Estados Unidos sostiene que el cese del fuego acordado en abril sigue en vigor.




