Cabo Verde hizo historia este viernes: el empate 0-0 ante Arabia Saudita en el NRG Stadium de Houston, sumado a la derrota de Uruguay frente a España, le aseguró el pase a los dieciseisavos de final del Mundial 2026, donde se medirá con la Argentina de Lionel Messi.
En su primera participación mundialista, el conjunto caboverdiano avanzó como segundo del grupo H, por detrás de España (7 puntos) y por delante de Uruguay (2) y Arabia Saudita (2). Lo logró sin derrotas: 0-0 contra España, 2-2 ante Uruguay y 0-0 frente a Arabia Saudita, alimentando el sueño de un país africano de apenas medio millón de habitantes.
El equipo mostró templanza y criterio. Planteó un partido paciente, bien ordenado en defensa y esperando la oportunidad para salir. Sabía que su suerte se definía en dos canchas: en Houston, y también en Guadalajara, donde una victoria de la selección española lo favorecía incluso con un empate propio.
Arabia Saudita, en cambio, estaba obligada a ganar para seguir con vida. El duelo se jugó entre la tensión del resultado y la expectativa por lo que ocurría en el otro encuentro. Hubo fricción desde el inicio, con una amarilla por lado en los primeros minutos y una dura lesión de Hassan Al-Tambakti a la media hora, que tuvo que abandonar en camilla.
Las ocasiones claras escasearon y el mayor sobresalto del primer tiempo llegó cuando las pantallas del estadio anunciaron el gol español ante Uruguay. El tanto de Baena dejaba a Cabo Verde en posición de clasificación y mantenía a Arabia con opciones en caso de conseguir el triunfo. El descanso llegó con el 0-0 intacto.
En la reanudación, Cabo Verde fue el que más cerca estuvo del gol, aunque la urgencia era saudí. Laros Duarte desperdició un mano a mano al 75, Pina probó de media distancia diez minutos después y en la última jugada Garry Rodrigues no pudo concretar una volea que pudo ser decisiva.
Nada cambió para los africanos. Segundos después del pitazo final en Houston, se confirmó el 1-0 de España sobre Uruguay. Y entonces estalló la celebración: Cabo Verde firmó una de las gestas deportivas más sorprendentes de los últimos tiempos.




