Las críticas contra Marcelo Bielsa arreciaron tras la temprana eliminación de Uruguay del Mundial 2026. La Celeste quedó fuera en fase de grupos con apenas dos puntos, después de un opaco duelo ante España, y el técnico argentino quedó en el centro de las responsabilidades.
Entre las voces más duras estuvo Eduardo Feinmann, histórico detractor del exseleccionador de Chile. Tras la despedida uruguaya, lanzó una dura descalificación personal y deportiva, recordando también el antecedente de Argentina bajo su mando.
Diego Lugano, por su parte, apuntó al banco antes que a los futbolistas. En declaraciones a ESPN Brasil, sostuvo que los jugadores dieron todo, pero no contaron con una conducción adecuada para competir de igual a igual. Según el exdefensa, Bielsa “nunca entendió dónde estaba” y los jóvenes no lograron interpretarlo. Además, cuestionó a la Asociación Uruguaya de Fútbol por haber llegado al torneo “atados a un contrato millonario”, algo que —dijo— se terminó pagando en la cancha.
Desde una mirada más amplia, el columnista Luis Eduardo Inzaurralde, de El Observador, repartió responsabilidades entre plantel, cuerpo técnico y dirigencia por el fracaso del proceso. No obstante, fue especialmente severo con Bielsa: afirmó que desvirtuó la identidad futbolística de Uruguay, desperdició a una camada formada bajo el proyecto integral de Óscar Tabárez y no consiguió transferir su propuesta al equipo. A su juicio, el impacto negativo aún no ha sido completamente dimensionado por la selección.




