Las tareas de rescate continúan en Venezuela tras el doble sismo que sacudió el norte del país el pasado miércoles, mientras especialistas alertan sobre una inminente crisis sanitaria por la propagación de infecciones. Ante la emergencia, grupos de civiles se han organizado para buscar sobrevivientes, aunque las probabilidades de hallarlos con vida ya son muy bajas.
De acuerdo con testimonios recogidos en La Guaira, a 30 kilómetros de Caracas, vecinos y voluntarios han trabajado sin descanso removiendo escombros en distintos puntos de la ciudad costera. Alexander Delgado, profesor de educación física proveniente de Aragua, llegó a colaborar en la zona y señaló la presencia de brigadas especializadas como Los Topos, pero criticó la escasa visibilidad de autoridades en terreno. Él y su equipo llevan cinco días despejando ruinas con apoyo de voluntarios locales que aportan agua, mascarillas, hielo y orientación en torno a las ocho torres de la Urbanización Hugo Chávez, de las cuales seis quedaron reducidas a escombros.
La ayuda internacional se ha intensificado en los últimos días. Un contingente de cooperación española despegó hacia Caracas para montar un hospital de campaña destinado a reforzar la atención primaria de emergencia, brindar apoyo psicológico y realizar procedimientos quirúrgicos y partos. Sin embargo, dado que tras 72 horas disminuyen drásticamente las probabilidades de rescate con vida, algunos equipos extranjeros han comenzado a retirarse; entre ellos, el grupo neerlandés de búsqueda y rescate urbano, que dio por finalizada su misión.
El gobierno encabezado por Delcy Rodríguez confirmó hasta ahora 2.295 fallecidos y 11.267 heridos. Además, 6.461 personas han sido rescatadas y 855 edificaciones presentan daños, con 189 colapsos totales.
Paralelamente crece la preocupación por un deterioro sanitario. Médicos y especialistas advierten que las heridas sin tratamiento y las enfermedades infecciosas representan la mayor amenaza para los sobrevivientes. Miles de personas pasan la noche en refugios abarrotados, sin agua potable y en condiciones higiénicas precarias, lo que eleva el riesgo de brotes. Eugenio Cova, jefe de traumatología del Hospital del Oeste Dr. José Gregor Hernández en Caracas, advirtió que el siguiente desafío serán las infecciones en pacientes expuestos por tiempos prolongados. Indicó además que su hospital, seriamente afectado por los sismos, carece de insumos clave como tornillos y placas para cirugías ortopédicas y gasas estériles para prevenir contagios. Según dijo, la fase de traumatismos graves continúa, pero ahora se ve agravada por complicaciones infecciosas.
Datos oficiales señalan que los terremotos, de magnitudes 7,2 y 7,5, dañaron o comprometieron 38 hospitales en todo el país, presionando aún más un sistema de salud ya al límite.




