El grupo religioso conocido como los lefebvrianos acaparó la atención mundial el miércoles pasado tras conocerse que consagraron a cuatro nuevos obispos sin la autorización del papa León XIV ni del Vaticano. Como consecuencia, sus integrantes fueron excomulgados. Los sacerdotes involucrados en las ordenaciones fueron Pascal Schreiber, Michael Goldade, Michel Poinsinet y Marc Hanappier, todos sometidos a la misma sanción.
El movimiento toma su nombre del arzobispo francés Marcel Lefebvre, quien en la década de 1970 fundó la Sociedad de San Pío X en rechazo a las reformas del Concilio Vaticano II. Según la prensa internacional, Lefebvre se opuso a los cambios introducidos en la liturgia, entre ellos el uso de las lenguas vernáculas en lugar del latín y la celebración de la misa de cara a los fieles. También se ha señalado que el grupo se inspira en la encíclica Pascendi Dominici Gregis de Pío X, que denunciaba el modernismo como raíz de las herejías, y discrepa con documentos como Dignitatis humanae, que reafirma la libertad religiosa.
En aquel periodo de transformaciones, la Iglesia vivió tensiones internas y un éxodo de clérigos, y la Sociedad de San Pío X protagonizó prolongados choques con Roma. En 1976, Lefebvre fue suspendido y, en 1988, Juan Pablo II declaró cismática a la fraternidad tras nuevas desobediencias.
La influencia del grupo creció especialmente en Europa occidental, con presencia destacada en Francia, Alemania, Países Bajos, Italia y España, y más tarde se expandió a Estados Unidos, Canadá y Oceanía. En América Latina estableció comunidades en países como Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, México, Nicaragua, Panamá, República Dominicana y Uruguay.
Durante el pontificado de Benedicto XVI hubo gestos de acercamiento, como la posibilidad de celebrar la misa en latín con mayor facilidad y el levantamiento de algunas excomuniones. Sin embargo, con el papa Francisco se reimpusieron límites a la llamada misa tridentina, una línea que ha continuado bajo León XIV.
Pese a las tensiones con el Vaticano, la agrupación conserva una base considerable de fieles en ciertos países europeos. La ceremonia de consagración en Ecône, Suiza, reunió a unas 15.000 personas. En ese contexto, su superior, Davide Pagliarini —también excomulgado— afirmó que, desde el Concilio Vaticano II, las autoridades eclesiales se han apartado de la tradición, y defendió la postura del grupo al asegurar que su crítica busca evitar que el Papa sea equiparado con “falsos pastores” o “falsas religiones” en diversas circunstancias.




