La Municipalidad de Concepción anunció recientemente sanciones de entre 0,1 y 5 UTM para quienes alimenten palomas, medida que abrió un debate en la comuna. Aunque muchos consideran inofensivo darles pan, especialistas advierten que esta práctica agrava un problema de salud pública.
Es frecuente la idea de que estas aves actúan como reservorios y vectores de agentes infecciosos que pueden afectar a las personas, en especial a niños y adultos mayores. Tania Grant, médica veterinaria y académica del Departamento de Ciencias Básicas y Morfología de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, subraya que no se trata de un mito: las palomas pueden transmitir enfermedades causadas por hongos, bacterias y parásitos externos. Entre las más habituales menciona la psitacosis y la salmonelosis.
La psitacosis, provocada por la bacteria Chlamydia psittaci, suele manifestarse como un cuadro similar a la gripe y, en casos complicados, puede evolucionar a una neumonía. La salmonelosis, asociada a Salmonella Typhimurium, genera principalmente síntomas gastrointestinales como diarrea y vómitos. Entre las micosis destaca la criptococosis, causada por Cryptococcus neoformans, que puede comprometer gravemente el sistema nervioso central y derivar en meningitis, sobre todo en personas inmunodeprimidas o mayores. También se reporta la histoplasmosis, vinculada a Histoplasma capsulatum, que afecta principalmente el sistema respiratorio. Además, estas aves pueden portar parásitos en el plumaje, como el ácaro rojo (Dermanyssus gallinae) y piojillos, capaces de producir dermatitis, irritación cutánea o reacciones alérgicas al contacto con humanos.
Respecto a las vías de contagio, Grant explica que la principal es la inhalatoria: en las heces de las palomas persisten microorganismos que contaminan superficies como suelo, bancas o pasto; al secarse, el polvo y el viento dispersan partículas que pueden ser inhaladas. El aleteo de las aves en un contacto cercano también favorece que estas partículas se suspendan y lleguen a las vías respiratorias.
En este contexto, el municipio lanzó la campaña “No Alimentar Palomas”, que contempla multas entre 0,1 y 5 UTM (aproximadamente $7.164 a $358.245) para quienes las alimenten. La iniciativa busca controlar la sobrepoblación y mitigar impactos sanitarios, ambientales y daños al patrimonio urbano e infraestructura. Según el alcalde Héctor Muñoz, la medida se sustenta en criterios técnicos y en la normativa vigente, incluida la Ley de Caza y Pesca que clasifica a las palomas como plaga, así como en la ordenanza municipal de 2024 que ya establece estas sanciones.
Junto con el llamado a no alimentarlas, la municipalidad implementó acciones educativas, entre ellas una exposición itinerante para informar a la comunidad. Además, invitó a los vecinos a reportar afectaciones en viviendas al teléfono 41 277 6820.




