Una intervención del videoarbitraje en el cierre del partido desató la indignación de Croacia y de su referente, Luka Modric, en el duelo de dieciseisavos del Mundial ante Portugal.
En la última jugada, Gvardiol marcó el 2-2, pero el VAR llamó al árbitro para revisar un posible fuera de juego. Tras la evaluación, el tanto fue anulado y se evitó el alargue.
La jugada clave se interpretó así: Matanovic habría desviado levemente el balón en la acción previa, lo que dejó a Pasalic en posición de fuera de juego antes de asistir a Gvardiol. Desde Croacia alegaron que Matanovic no llegó a tocar la pelota, lo que habría cambiado el veredicto.
La decisión encendió la molestia de Modric, captado por las cámaras con una sonrisa irónica, incrédulo ante lo ocurrido. Segundos después, el encuentro concluyó y Portugal celebró su clasificación a octavos, donde se medirá con España.
Especialistas arbitrales explicaron que primero se confirmó el contacto del jugador croata mediante la tecnología del balón con chip, y luego se evaluó la posición de Pasalic y si la intervención del defensor rival constituía una acción deliberada que habilitara la jugada. El dictamen final ratificó el fuera de juego.




