El número de fallecidos por la explosión del jueves en una cafetería cercana al Palacio de Justicia de Damasco, en el área de Hiyaz, aumentó a nueve, mientras que los heridos suman veinte.
De acuerdo con la agencia oficial siria Sana, las pesquisas preliminares apuntan a que el estallido fue causado por un artefacto explosivo de fabricación casera, de alrededor de un kilogramo, cargado con metralla metálica.
Los heridos fueron distribuidos entre varios hospitales de la capital para recibir atención. El jefe de Urgencias del Hospital de Damasco, Mohammad Haitham Farhat, informó que allí ingresaron 17 personas: siete de ellas fallecieron, cuatro se encuentran en estado crítico y seis permanecen en cirugía, con condición relativamente estable y bajo vigilancia.
Según Farhat, la mayoría de las lesiones corresponden a daños por la onda explosiva, con especial afectación en las extremidades, además de heridas abdominales que requirieron cirugía inmediata.
Por su parte, el jefe de Enfermería del mismo hospital, Said Nasrallah, señaló que el centro recibió súbitamente múltiples pacientes con cuadros que iban de leves a graves, siendo la mayoría de alta complejidad, lo que obligó a su traslado inmediato a reanimación.
Tras la detonación, que aún no ha sido reivindicada, las Fuerzas de Seguridad Interna acordonaron la zona. Las autoridades siguen investigando para esclarecer las causas y determinar a los responsables.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Siria calificó el hecho como un acto terrorista y afirmó que no mermará los esfuerzos del país por proteger a la población, reforzar la seguridad y la estabilidad, y combatir el terrorismo.
La Liga Árabe, el Consejo de Cooperación del Golfo y varios gobiernos regionales, entre ellos Egipto, condenaron el ataque.




