Delcy Rodríguez enfrenta su crisis más profunda en Venezuela, a cinco meses de asumir la presidencia interina tras la captura de Nicolás Maduro. El doble terremoto ha exigido una respuesta extraordinaria de un Estado con capacidades limitadas.
Ante la emergencia, varios países comprometieron ayuda a Venezuela en forma de donaciones de dinero, alimentos, ropa y equipos de rescate, estos últimos cruciales frente a miles de personas aún atrapadas.
Las labores se han concentrado con intensidad en zonas de Caracas y La Guaira. Pese a algunos avances, la gestión oficial ha recibido numerosas críticas. El jueves, Rodríguez encabezó una rueda de prensa marcada por la tensión, en la que respondió a cuestionamientos surgidos en los días recientes.
Una de las denuncias más comentadas provino del rescatista chileno Francisco Lermanda, quien acusó hostigamiento militar hacia equipos especializados que trabajan entre los escombros. Sostuvo que en Venezuela la respuesta se habría politizado y militarizado, y cuestionó la falta de organización en las primeras fases del operativo, aunque matizó que el país también sufre un fuerte impacto institucional y social tras el desastre.
En paralelo, cadenas internacionales difundieron imágenes de una discusión entre Diosdado Cabello, ministro del Interior, y un rescatista estadounidense, sin que se conociera el contenido exacto del intercambio. Días antes, Cabello había ordenado restringir el acceso al estado de La Guaira, una medida que, según críticas, podía obstaculizar la labor de brigadas extranjeras.
A raíz de estas controversias, Rodríguez fue consultada por medios en Caracas y defendió la actuación oficial, afirmando que su gobierno “hace todo lo posible”. Señaló que se activó de inmediato el aparato estatal, con decretos de emergencia y el despliegue de protección civil y defensa pública a pocas horas del primer sismo.
No obstante, atribuyó parte del desorden a “laboratorios mediáticos” que, según dijo, promovieron convocatorias para acudir masivamente a La Guaira, generando caos e interfiriendo con las tareas de búsqueda y rescate. En ese marco, justificó la restricción de accesos a la zona siniestrada para resguardar las operaciones.
En medio de la tragedia y del debate sobre la respuesta gubernamental, un sondeo divulgado este viernes por Bloomberg indicó que la desaprobación de Rodríguez aumentó hasta el 63% en la última semana.




