La prensa portuguesa osciló entre la decepción, la crítica y la resignación tras la dolorosa eliminación del combinado luso en los octavos del Mundial 2026.
La imagen que marcó la noche en Dallas no fue el cabezazo de Mikel Merino, sino la de Cristiano Ronaldo llorando, consciente de que el 0-1 ante España no solo significaba el adiós de Portugal, sino también el cierre definitivo de su ciclo mundialista con la selección, a los 41 años y tras 233 partidos.
Los principales medios coincidieron en que el rendimiento quedó lejos de lo esperado. Sol sintetizó el ánimo general con un tajante “Decepcionante”, al evaluar una campaña muy por debajo del potencial de un equipo que llegó con cuatro campeones de Europa, el máximo goleador histórico y el mejor jugador de la última Premier League, pero apenas logró una victoria en la fase de grupos. “El nivel de dificultad era bajo y ni así estuvo a la altura”, apuntó.
A Bola centró sus dardos en el seleccionador. “Portugal paga los errores de Roberto Martínez y queda fuera del Mundial”, publicó al final del encuentro. Con el correr de las horas, el diario endureció su postura al anunciar: “Va a ser… un fracaso global”.
Otros optaron por un tono de despedida. Correio da Manhã abrió con “Se acabó el sueño: Portugal cae ante la vecina España y no alcanza los cuartos del Mundial 2026”. En la misma línea, Desporto ao Minuto subrayó que el tanto de Merino en el descuento decidió el duelo en Dallas y frustró el objetivo de llegar más lejos.
Público ofreció la crónica más literaria: “Portugal se echó una siesta y verá el resto del Mundial desde casa”, ironizó su enviado, antes de admitir la superioridad española. “Parecía un pacto de no agresión, pero era una farsa: los portugueses se durmieron y se fueron a casa. Pocos dirán que el resultado fue injusto”.
Expresso aportó contexto histórico al recordar que Portugal buscaba revancha por la eliminación a manos de España en los octavos de 2010, un desenlace que volvió a repetirse.
iOL Deporte se inclinó por la fuerza de la imagen: en su portada, Nuno Mendes abandona el campo entre lágrimas, acompañado por la frase “Y, al final, todos morimos juntos”.
El protagonista de la noche fue Mikel Merino, autor del gol en el minuto 90 que selló su primer tanto en el torneo y el pase de España a los cuartos de final.




