Una fotografía tomada hace casi veinte años volvió a colocarse en el centro del debate futbolístico global. En ella aparece un Lionel Messi de 20 años, ya asomando como figura del FC Barcelona, sosteniendo y bañando a un bebé que, con el tiempo, se convertiría en una estrella del deporte: Lamine Yamal. La imagen recobró fuerza ante el inminente duelo entre Argentina y España en la final del Mundial 2026 y su historia es tan curiosa como inesperada.
El origen se sitúa en diciembre de 2007, cuando el diario Sport y Unicef organizaron la tradicional sesión para el calendario solidario del FC Barcelona, que reunía a jugadores del primer equipo con niños y niñas en una actividad benéfica. Entre los elegidos estuvo la familia de Lamine Yamal. Su madre, Sheila Ebana, lo inscribió en un sorteo en el barrio de Rocafonda, en Mataró, y el azar quiso que compartieran la jornada con Messi, entonces la gran promesa emergente del club.
El fotógrafo Joan Monfort fue el encargado de capturar el momento. Recordó que la sesión tuvo sus dificultades: Messi, de carácter reservado y sin experiencia en este tipo de actividades, necesitó indicaciones para interactuar con el bebé ante la cámara. Pese a ello, el argentino se mostró profesional y, con la ayuda del pequeño y de su madre, lograron imágenes entrañables. La escena del baño surgió como parte de la puesta en escena del calendario: la madre sostenía al bebé en una pequeña tina, mientras el jugador intervenía con evidente delicadeza. Nadie imaginaba entonces el significado que cobrarían esas tomas.
Tras su publicación en el calendario de 2008, la fotografía quedó prácticamente en el olvido. Ni Messi, que luego lo ganaría todo con el Barcelona y con Argentina, ni el pequeño Lamine, que aún no caminaba, eran conscientes del valor histórico que esa instantánea alcanzaría con el tiempo. Recién en julio de 2024 volvió a circular con fuerza, cuando el padre de Yamal la compartió y desató una ola viral.
La coincidencia sorprendió incluso a su autor. Monfort relató que no recordaba quién era el bebé hasta que recibió una llamada nocturna del diario Sport preguntándole por la imagen. Al confirmarle que junto a Messi aparecía Lamine Yamal, tomó dimensión del hallazgo. Lo describió como “una posibilidad entre un millón”, comparable a ganar la lotería. Para él, veterano en cubrir al Barcelona y numerosos eventos deportivos, aquella instantánea se convirtió en la más importante de su carrera.
Con el tiempo, la foto adquirió un significado generacional imposible de prever en 2007. Messi se consagró como uno de los mejores futbolistas de la historia, con ocho Balones de Oro y el título mundial con Argentina en 2022. Lamine Yamal irrumpió precozmente en el primer equipo del Barcelona, rompió múltiples récords de precocidad y se consolidó como referente del fútbol español antes de cumplir los 20 años. Por eso, la imagen dejó de ser una anécdota para transformarse en un emblema del relevo: el instante en que, sin saberlo, una leyenda sostuvo en brazos a quien muchos señalan como heredero de la próxima era del fútbol.




