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Chile
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Las intensas lluvias que han afectado al norte y centro del país volvieron a instalar un concepto que muchas veces pasa desapercibido: la activación de quebradas. Se trata de un fenómeno que puede provocar aluviones de gran fuerza y generar graves daños en viviendas, caminos e infraestructura. En Nuestra Casa, el ingeniero en Geomensura Marcelo Caverlotti, director del Departamento de Ingeniería Geoespacial y Ambiental de la Universidad de Santiago, explicó cómo se produce este proceso y por qué Chile debe avanzar con mayor decisión en la planificación de sus territorios.
El especialista detalló que una quebrada se activa cuando las lluvias saturan el suelo y comienzan a generar un caudal capaz de arrastrar agua, sedimentos, árboles y grandes rocas. A este escenario se suma la influencia de la isoterma cero: cuando aumenta su altura, la nieve se transforma en agua, incrementando el volumen de los ríos y quebradas. La combinación de precipitaciones intensas, pendientes pronunciadas y escasa cobertura vegetal puede derivar en aluviones de alta energía, como los registrados recientemente en distintas zonas del país.
Durante la conversación, Caverlotti fue enfático en señalar que muchos de los daños podrían reducirse con una mejor planificación urbana. Explicó que numerosos asentamientos y construcciones se han desarrollado sobre antiguos cauces o en sectores cercanos a ríos y quebradas que permanecieron secos durante años, pero que naturalmente recuperan su recorrido cuando ocurren eventos extremos. En ese sentido, insistió en la necesidad de fortalecer los planos reguladores, elaborar mapas de riesgo actualizados e incorporar a especialistas en geografía, geomensura, ingeniería ambiental e hidráulica en la toma de decisiones.
El académico también hizo un llamado a reforzar la educación sobre el territorio y a considerar el conocimiento técnico como un elemento central en las políticas públicas. A su juicio, comprender cómo se comporta el relieve, los cauces y los distintos fenómenos naturales permitirá no solo enfrentar de mejor manera futuros sistemas frontales, sino también evitar que nuevas familias se instalen en zonas donde existe un riesgo permanente para sus vidas