No será priorizado. A casi un mes de su ingreso al Congreso, el controvertido proyecto “Escucha su corazón”, que pretende obligar a que las mujeres oigan los latidos del embrión o feto antes de acceder a un aborto en las tres causales vigentes, quedará sin avance por ahora.
Aunque el 7 de julio fue enviado a la Comisión de Salud de la Cámara, su presidente, el diputado Andrés Celis (RN), anticipó que no lo incluirá en tabla. Señaló que la iniciativa no tiene urgencia del Ejecutivo y que existen otras propuestas anteriores que la comisión debe tratar.
“No considero oportuno impulsar proyectos como este. Además, el Gobierno no me ha solicitado priorizarlo en la Comisión de Salud”, dijo.
Sus palabras llegan tras semanas de controversia por la moción del diputado del Partido Nacional Libertario, Cristóbal Urruticoechea, respaldada por parlamentarios del Partido Republicano y de Renovación Nacional.
La propuesta desató críticas de oposición, expertos y organizaciones sociales, que la tildan de “cruel”, “inhumana” y “coercitiva”, por introducir obstáculos a la ley de aborto en tres causales. Incluso generó reparos en sectores del oficialismo.
“No ayuda al debate”: el proyecto de latidos no se discutirá por ahora
Si bien Celis planteó que hay aspectos de la ley de aborto en tres causales que sí ameritan revisión, afirmó que el camino no es el que sugiere esta moción.
“Me gustaría que el análisis se enfocara, por ejemplo, en lo que ocurre con la causal número uno, cuando hay riesgo inminente para la vida de la madre, o en la aplicación de la causal de salud mental. Ese es un debate con sustento que hoy está sobre la mesa”, indicó.
Agregó que el Congreso debería abocarse a otras prioridades y que una agenda valórica no resulta pertinente en este momento. “Tal como está redactado, el proyecto no contribuye a la discusión y sitúa a mujeres que viven situaciones tan complejas como una violación en una posición extremadamente difícil”, cerró.
La diputada María Francisca Bello (FA) valoró que “Escucha su corazón” no sea prioridad en la comisión que integra: “Hay listas de espera históricas, crisis en la atención primaria, hospitales con serios problemas de infraestructura y familias que demandan respuestas. Dedicar tiempo a una medida que no mejora la salud de las mujeres ni atiende necesidades del sistema no es responsable”.
También cuestionó que la moción fortalezca el consentimiento informado: “En realidad impone una carga emocional previa al ejercicio de un derecho. Eso no es medicina basada en evidencia; es presión desde la culpa”, afirmó.
El proyecto que perdió una firma
La iniciativa tampoco atraviesa buen momento político. El lunes 20 de julio se oficializó ante la Comisión de Salud el retiro del patrocinio de la diputada Ximena Ossandón (RN).
La parlamentaria reconoció luego que se equivocó al suscribir el texto sin notar que la escucha de latidos quedaba como condición para acceder al aborto. Creyó que era un ofrecimiento voluntario y no una obligación que impediría el procedimiento si la mujer se negaba.
¿Qué plantea “Escucha su corazón”?
La moción, ingresada el 25 de junio, busca modificar el artículo 119 del Código Sanitario. Su autor, el diputado Cristóbal Urruticoechea, propone que el médico pueda informar si hay actividad cardíaca detectable y “ofrecer” a la mujer escuchar los latidos antes de interrumpir el embarazo en cualquiera de las tres causales legales.
El nudo está en el segundo inciso: aunque señala que la mujer puede rechazar el ofrecimiento, también dispone que, si lo hace, el médico debe negarse a realizar el procedimiento.
En los hechos, la escucha de latidos se convertiría en un requisito para acceder a la interrupción del embarazo por inviabilidad fetal, riesgo vital de la madre o violación.
Las tres causales de aborto permitidas en Chile por ley:
1) La mujer se encuentre en riesgo vital, de modo que la interrupción del embarazo evite un peligro para su vida.
2) Inviabilidad fetal: El embrión o feto padezca una patología congénita adquirida o genética, incompatible con la vida extrauterina independiente, en todo caso de carácter letal.
3) Sea resultado de una violación, siempre que no hayan transcurrido más de doce semanas de gestación. Tratándose de una niña menor de 14 años, la interrupción del embarazo podrá realizarse siempre que no hayan transcurrido más de catorce semanas de gestación.
Los argumentos a favor y en contra
Urruticoechea ha defendido la propuesta alegando que busca ampliar la información antes de una decisión que considera irreversible. A su juicio, escuchar los latidos ayudaría a “comprender lo que realmente se está haciendo” y podría llevar a reconsiderar la interrupción.
Sin embargo, el rechazo ha sido transversal. La exministra de la Mujer Antonia Orellana sostuvo que la moción intenta “entorpecer las tres causales” y advirtió que imponer la escucha puede ser coercitivo y causar profundo daño psicológico, especialmente en casos de violación o de inviabilidad fetal.
Desde distintos sectores también hubo críticas: diputadas del Partido de la Gente hablaron de falta de empatía; Jaime Bassa (FA) anunció reserva de constitucionalidad por considerarlo “profundamente inhumano”; y la exministra Karla Rubilar afirmó que sumar barreras desvirtúa la ley y que el Estado debe acompañar, no revictimizar.
La psicóloga y académica de la Universidad de Chile, Irma Palma, cuestionó: “¿Qué sentido tiene imponer esta experiencia a una mujer con riesgo vital, ante un diagnóstico de inviabilidad fetal o en un embarazo por violación? En ninguno de esos escenarios la visualización aporta certeza médica; solo introduce persuasión”, señaló. Añadió que los antecedentes internacionales citados suelen provenir de contextos de activismo antiaborto —como algunos estados de EE.UU. y Hungría— y no de políticas sanitarias evaluadas, donde la ecografía cumple una función disuasoria.
Con el retiro de una patrocinante y sin apoyo del presidente de la Comisión de Salud para agendarlo, el proyecto enfrenta por ahora un panorama legislativo cuesta arriba.




