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Un desliz del propio gobierno aplazó una votación clave de la megarreforma en el Senado

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Cristóbal LópezPeriodista de Radio Bío Bío Valparaíso

Quisieron aprobar por un voto y terminaron quedando a uno de lograrlo. El Gobierno rozó la meta, pero tras un error político mayor debió posponer la votación del informe de la comisión mixta del Plan de Reconstrucción Nacional, la llamada megarreforma.

En los minutos finales de la sesión del Senado, los ministros negociadores y sus equipos advirtieron que no alcanzaban los respaldos necesarios para financiar íntegramente a las municipalidades con recursos del Tesoro Público. La regla exigía, como siempre, 26 votos.

El Ejecutivo aceleró al máximo: en seis horas armó la mixta, la hizo votar, despachó a la Cámara de Diputadas y Diputados —donde se aprobó por 2 votos— y llegó al trámite final del Senado.

Cuando La Moneda advirtió que el cómputo no alcanzaba, la urgencia dio paso al nerviosismo: ministros y subsecretarios se reunieron contrarreloj, asesores recorrieron los pasillos y asumieron que, pese al despliegue, el proyecto no saldría esta semana.

Inicialmente se apuntó a la ausencia del senador Enrique Van Rysselberghe (UDI) como factor decisivo. Se comentó incluso que había regresado al Bío Bío convencido de que los votos estaban. Él había realizado un pareo previo con Daniella Cicardini (PS), pero respecto del proyecto de tarifas eléctricas, no de la megarreforma cuya votación nocturna no estaba prevista hasta último momento.

Sin embargo, según fuentes de Radio Bío Bío, el traspié habría sido del propio Gobierno: la Segpres no habría coordinado con Van Rysselberghe para que permaneciera, dado que en normas de quórum el pareo no corre. En la práctica, la información no se actualizó.

El senador del Bío Bío se retiró considerando la autorización vinculada al pareo en el otro proyecto, y desde el Gobierno no le comunicaron el cambio para la sesión especial de la megarreforma. Esto restó un voto clave al objetivo de La Moneda de despachar el Plan de Reconstrucción Nacional. Luego, con el anuncio en Sala del UDI Gustavo Sanhueza de que votaría en contra, las cuentas dejaron de cerrar definitivamente.

De acuerdo con la información disponible, Van Rysselberghe se comunicó por teléfono con Iván Moreira —quien presidía—, con el biministro Claudio Alvarado y con la subsecretaria Constanza Castillo. Les ofreció disculpas a estos últimos, pero sostuvo que nadie del Gobierno le pidió que permaneciera para la sesión especial.

En respuesta a esta información, y pese a que fuentes del Ejecutivo ratificaron el error, desde la Secretaría General de la Presidencia aseguran que el senador Van Rysselberghe no fue autorizado a retirarse.

La postergación de votación clave de la megarreforma en el Senado

Pese al revés, el biministro Claudio Alvarado rechazó que hubiera descoordinación y responsabilizó a la UDI —su propio partido— por el aplazamiento.


En la Sala se vivieron momentos de alta tensión. Con Iván Moreira (UDI) en la testera, la oposición empujaba para cerrar debate y votar; el Gobierno retiró la urgencia y la UDI invocó la segunda discusión, difiriendo el tema hasta agosto.

Ante el cuadro, la presidenta del Partido Socialista, la senadora Paulina Vodanovic, calificó la pausa como una “hidratación” que permitiría al Ejecutivo ordenar sus fuerzas.

Otro frente se abrió con los senadores de Coquimbo. Daniel Núñez, Sergio Gahona y Matías Walker solicitaron un veto aditivo para incorporar a la región de Coquimbo y a la provincia del Huasco al fondo de reconstrucción.

En una reunión con los parlamentarios, el ministro Jorge Quiroz señaló que era difícil sumar esas zonas de inmediato por falta de tiempo para catastrar daños, y propuso una mesa técnica. Según fuentes de La Radio, en ese encuentro no se amarró ningún voto.

Walker respaldó el aplazamiento y sostuvo que ahora Hacienda tendría espacio para evaluar y sumar a las regiones del norte al proyecto.

La oposición también expresó molestia: en plena emergencia por el sistema frontal, acusan que el Ejecutivo forzó el ritmo de la mixta y su ratificación, para finalmente ser el propio Gobierno quien falló.

Uno de los mensajes más duros lo entregó el senador Iván Flores (DC), quien afirmó que el Gobierno “hace aguas” y que “se les desordenó su gente”.

Salvo que el presidente José Antonio Kast convoque a sesionar en semana distrital, la votación quedará para el martes 4 de agosto, en la próxima sesión ordinaria del Senado.

El tropiezo echó por tierra el esfuerzo contrarreloj del miércoles y atrasó el calendario del Ejecutivo. Mientras el proyecto no se convierta en ley, no será posible vetar las dos disposiciones en la mira —la prohibición del anatocismo y el olvido financiero— ni el Tribunal Constitucional podrá revisar las normas que la oposición ha impugnado.