Quisieron sacar adelante la aprobación por un voto y terminaron quedándose a uno de lograrlo. El Ejecutivo rozó la meta, pero tras un error político de envergadura debió posponer la votación del informe de la comisión mixta del Plan de Reconstrucción Nacional, la llamada megarreforma.
En los minutos finales de la sesión en el Senado, los ministros negociadores y sus equipos advirtieron que no tenían los apoyos necesarios para respaldar la compensación íntegra a las municipalidades con cargo directo al Tesoro Público: la regla requería, como siempre, 26 votos.
La Moneda aceleró al máximo: en seis horas armó la mixta, votó, despachó a la Cámara de Diputadas y Diputados —donde se aprobó por 2 votos— y pasó al trámite final del Senado.
Cuando el oficialismo notó que no alcanzaba, el nerviosismo se hizo evidente: reuniones de urgencia entre ministros y subsecretarios, asesores de un lado a otro por los pasillos y la conclusión de que, pese al despliegue, no podrían despachar el proyecto esta semana.
Inicialmente se apuntó a la ausencia del senador Enrique Van Rysselberghe (UDI) como factor decisivo. Incluso circuló la versión de que había regresado al Bío Bío pensando que los respaldos estaban asegurados.
No obstante, fuentes de Radio Bío Bío indican que el traspié nació en el propio gobierno: desde la Segpres informaron a Van Rysselberghe que los votos ya estaban, por lo que podía volver a su región. Pero cuando el también UDI, Gustavo Sanhueza, anunció en Sala que votaría en contra, el conteo dejó de calzar.
Pese al revés, el biministro Claudio Alvarado negó descoordinación y, de hecho, atribuyó a la UDI —su partido— la responsabilidad del aplazamiento.
Dentro de la Sala hubo momentos de alta tensión. Cuando Iván Moreira (UDI) presidió, la presión opositora para cerrar el debate y votar fue intensa; el gobierno retiró la urgencia y la UDI invocó la segunda discusión, desplazando el debate hasta agosto.
Frente a ese escenario, la presidenta del Partido Socialista, la senadora Paulina Vodanovic, calificó el impasse como una “pausa de hidratación” que permitiría al Ejecutivo ordenar sus filas.
Un flanco adicional se abrió con los senadores de la región de Coquimbo. Daniel Núñez, Sergio Gahona y Matías Walker solicitaron un veto aditivo para incorporar a Coquimbo y a la provincia del Huasco al fondo de reconstrucción.
En una reunión con los parlamentarios, el ministro Jorge Quiroz señaló que era difícil sumarlos de inmediato por falta de tiempo para un catastro de daños, y ofreció en su lugar una mesa técnica. Según fuentes de La Radio, no hubo compromisos de votos en ese encuentro.
Walker respaldó la postergación y planteó que ahora Hacienda tendría margen para evaluar e incluir a las regiones del norte en la iniciativa.
La oposición también expresó molestia: en plena emergencia por el sistema frontal, acusan que el Ejecutivo forzó una tramitación exprés de la mixta y su ratificación, para finalmente ser el propio gobierno quien no cumplió el objetivo.
Entre las frases más duras estuvo la del senador Iván Flores (DC), quien aseveró que el gobierno “hace aguas” y que “se les desordenó su gente”.
Salvo que el presidente José Antonio Kast convoque al Senado a sesionar durante la próxima semana distrital, la votación se trasladará al martes 4 de agosto, en la siguiente sesión ordinaria de la Cámara Alta.
El tropiezo echó por tierra el despliegue del miércoles y desalineó el calendario del Ejecutivo. Mientras el proyecto no se convierta en ley, no podrán introducir los vetos que contemplan —prohibición del anatocismo y olvido financiero— ni el Tribunal Constitucional podrá pronunciarse sobre las disposiciones objetadas por la oposición.




