El Gobierno de Estados Unidos confirmó que impondrá nuevos aranceles a sus 60 principales socios comerciales, argumentando que estas economías no han prohibido de forma efectiva las importaciones producidas con trabajo forzoso.
Para Chile, la sobretasa fijada será de 12,5%.
De acuerdo con la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés), la acción contempla tarifas de 10% o 12,5%, con exenciones para ciertos productos, entre ellos el cobre. “Estados Unidos prohíbe desde hace casi un siglo la importación de bienes fabricados con trabajo forzoso y hace cumplir esa norma con rigor; es momento de que nuestros socios actúen en la misma línea”, señaló el representante comercial Jamieson Greer en un comunicado.
EEUU aplica arancel a Chile y 59 países
Desde la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales (Subrei) indicaron que “el Gobierno de Chile considera que la aplicación de esta medida a nuestro país no se condice con estos estándares, ni con los antecedentes técnicos, políticos y jurídicos presentados durante todo el proceso de investigación”.
La subsecretaria Paula Estévez enfatizó que Chile “posee una institucionalidad laboral sólida, un marco regulatorio robusto y un compromiso firme con la prevención y erradicación del trabajo forzoso”, avalado por el cumplimiento de los convenios internacionales suscritos por el país.
La autoridad añadió que, al involucrar a 60 economías con distintos grados de afectación, se trata de una política de alcance transversal y no de una acción específica contra Chile. “La resolución no afirma que Chile exporte bienes producidos con trabajo forzoso ni identifica productos chilenos concretos bajo esa condición. La decisión obedece a discrepancias respecto de la evaluación de mecanismos regulatorios que la autoridad estadounidense considera efectivos”, puntualizó.
Porcentaje
El arancel de 10% se aplicará a Argentina, Bangladés, Cambodia, Canadá, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, India, Indonesia, Jordania, Malasia, México, Pakistán, Sri Lanka, Trinidad y Tobago y el Reino Unido. Ese porcentaje corresponde a países que ya prohíben la importación de bienes elaborados con trabajo forzoso, que se comprometieron a hacerlo mediante acuerdos recíprocos, o que implementaron regímenes parciales para bloquear determinados productos.

Para la Unión Europea, Taiwán, Japón, Corea del Sur y Suiza, se contemplan gravámenes de 10% o 12,5% según el producto, siempre que no esté exento.
Finalmente, el resto de las economías —incluida Chile— quedarán sujetas a la tasa de 12,5%. En conjunto, las 60 economías representan el 99,4% de las importaciones de Estados Unidos.
La USTR definió también categorías de exención. Quedarán fuera productos cuya sujeción a estas sobretasas pueda generar escasez de suministro nacional; aquellos cuyo encarecimiento provoque disrupciones macroeconómicas; y bienes que no se cultivan o producen en cantidades suficientes o a precios razonables en Estados Unidos u otras fuentes alternativas.
Asimismo, se prevén exenciones para ciertos productos originarios de Argentina, Bangladés, Cambodia, Ecuador, El Salvador, la Unión Europea, Guatemala, Indonesia, Jordania, Malasia, Suiza, Taiwán o el Reino Unido, con el fin de incentivar el cumplimiento de compromisos contra el trabajo forzoso.
Nueva etapa de la política comercial de Trump
El anuncio llega justo cuando vencía el arancel general de 10% instaurado por Donald Trump tras su revés en la Corte Suprema, configurando un nuevo capítulo de su estrategia comercial frente a los principales socios.
Autoridades de Cancillería y representantes del sector privado chileno viajaron a Washington para intervenir en las audiencias de la USTR y presentar sus descargos frente a estas medidas.
En este marco, desde Chile subrayaron la relevancia de la relación comercial bilateral, sustentada en un Tratado de Libre Comercio vigente desde 2004 y en una historia amplia de cooperación económica. También recordaron que en rubros como el salmón la competencia local en Estados Unidos es prácticamente nula, al no existir producción doméstica significativa de salmones.




