Las advertencias dirigidas a personal de Gendarmería no son un fenómeno reciente. El director de la institución indicó que desde 2024 se registra un alza de estos episodios.
Desde el gremio, los funcionarios instaron a las autoridades a reforzar la protección y a perseguir penalmente a quienes cometen estos actos.
No es la primera ocasión en que gendarmes reciben mensajes intimidatorios mediante coronas fúnebres.
Durante el fin de semana, en Cauquenes, región del Maule, fue arrestado Jordan Solís Gutiérrez, de 24 años, investigado por dejar dos arreglos florales con amenazas dirigidas a funcionarios de Gendarmería.
El primer hecho ocurrió el 6 de junio en la exPenitenciaría, donde además abandonó dos cartuchos de escopeta calibre 12 y tres municiones calibre 9 milímetros.
Cuatro días después, frente a la cárcel de San Joaquín, dejó una segunda corona con amenazas de muerte contra una coronel.
Con estos antecedentes, el Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago impuso la prisión preventiva al imputado por amenazas contra funcionarios de Gendarmería y por tenencia ilegal de municiones, fijando un plazo investigativo de 60 días.
El director de Gendarmería, Rubén Pérez, valoró el fallo, aunque advirtió que desde 2024 estos amedrentamientos se han vuelto frecuentes.
El ministro de Seguridad, Martín Arrau, planteó que las policías deben contar con las atribuciones necesarias cuando están de franco, ya que, señaló, es entonces cuando quedan más expuestas a estas amenazas.
El expresidente de la Asociación Nacional de Suboficiales y Gendarmes, Joe González, cuestionó la débil reacción de las autoridades y emplazó al Gobierno a reforzar la protección de los funcionarios, tanto dentro como fuera de las cárceles.
Desde la Fiscalía Metropolitana Occidente recordaron que no se trata de un hecho aislado. En diciembre pasado, en la exPenitenciaría, desconocidos dejaron una corona de flores dando por fallecidos a dos funcionarios de la institución.




