Los cambios más recientes que el Gobierno de Javier Milei aceptó incorporar a su proyecto de “Inviolabilidad de la Propiedad Privada”, también conocido como ley de extranjerización de tierras, no solo significan un revés contundente para La Libertad Avanza en su intento de obtener media sanción en el Senado sobre un tema altamente sensible, sino que además marcan un antecedente sobre cómo podría desarrollarse la agenda legislativa del oficialismo.
Tras 17 borradores de una iniciativa que al principio proponía eliminar todas las restricciones a la venta de tierras a no residentes, y después de meses de discusiones intensas y cuatro intentos fallidos de sesión, el mensaje de gobernadores aliados y bloques dialoguistas fue inequívoco: sin suprimir por completo el capítulo tres —el núcleo del proyecto— no habría apoyo.
No es menor el despliegue del Ejecutivo argentino: el impulsor del texto, el ministro Federico Sturzenegger, concurrió hace meses a la Comisión de Acuerdos del Senado para defender la propuesta y protagonizó cruces tensos con el peronismo.
Más tarde, su equipo técnico trabajó hasta el final para ajustar el articulado sin alterar su esencia, con la expectativa de sumar a los aliados.
El presidente Milei adelantó su gira a Colombia y Ecuador para que Victoria Villarruel —opuesta a esta iniciativa— quedara al frente del Poder Ejecutivo y, de esa manera, no tuviera la posibilidad de desempatar en la Cámara Alta si la situación lo requería.
Milei se quedó sin el capítulo de tierras: cómo el gobierno argentino no pudo sostener una iniciativa clave https://t.co/LOVTC980WJ
— EL PAÍS (@elpaisuy) August 6, 2026
A su vez, la jefa del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, mantuvo encuentros con Sturzenegger hasta convencerlo de incorporar topes a la adquisición de tierras por parte de extranjeros para destrabar la discusión. El martes dio una conferencia de prensa con la versión final y confirmó al medio asociado PERFIL que contaban con los votos necesarios. No ocurrió.
Un día después, el oficialismo tuvo que retroceder. La caída del capítulo clave ya provocó pases de factura dentro de la cúpula libertaria y cuestionamientos a la estrategia de los ex PRO.
Este traspié complica el horizonte para las próximas negociaciones de LLA, que con 21 senadores y 95 diputados depende de fuerzas minoritarias y bancadas provinciales para alcanzar quórum y sancionar sus proyectos.
Justamente esos espacios plantearon objeciones a la ley y se plantaron en un momento en que las encuestas muestran una baja en la aprobación del Gobierno.




