Una cuenta de X dedicada a rastrear aeronaves militares aportó una pista decisiva que permitió recomponer la operación secreta con la que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, salió de Turquía tras la cumbre de la OTAN en julio, según relató uno de los periodistas responsables de la primicia.
Dan Lamothe, coautor de la investigación de The Washington Post sobre cómo el mandatario dejó el país otomano en un avión militar y utilizó el Air Force One, con periodistas a bordo, como señuelo, subrayó este lunes el aporte de la cuenta ‘La Nueva Fuerza Aérea 51’.
Dicho perfil siguió las trayectorias de las aeronaves implicadas en el traslado de Trump desde Ankara hacia el Reino Unido y detectó que un C-31A de la Fuerza Aérea, con transpondedores apagados, aterrizó la noche del 8 de junio junto al avión presidencial en una base de la RAF en Suffolk, Inglaterra, cerca de Mildenhall.
De acuerdo con el Post, Trump subió públicamente al antiguo Air Force One, pero minutos más tarde fue trasladado en un camión de catering a un C-32A de la Fuerza Aérea estadounidense, después de que los servicios de inteligencia identificaran una amenaza creíble de asesinato vinculada a Irán.
La maniobra buscaba enmascarar la ubicación del presidente e impedir que potenciales agresores supieran en cuál aeronave viajaba, mientras se mantenía públicamente la ficción de que seguía a bordo del Air Force One, un Boeing 747 que prosiguió su itinerario con periodistas y parte del equipo de la Casa Blanca, sin que estos supieran que el mandatario ya no iba a bordo y que el aparato funcionaba como cebo.
El reconocimiento de Lamothe también corrobora que esa pista fue clave para que The Washington Post reconstruyera una operación que mantuvo en error durante horas a los reporteros que suelen acompañar al presidente.
El uso del avión presidencial como señuelo fue confirmado al Post por tres fuentes de la Administración, según el reportaje.




