Durante las últimas semanas, varias regiones del sur del país han enfrentado una merma en la disponibilidad de pellet, lo que ha derivado en largas filas, ventas racionadas y quiebres de stock en ciudades como Valdivia, Osorno, Temuco y el Gran Concepción.
Esta situación ha empujado los precios al alza, con incrementos de entre $700 y $2.000 por saco respecto de meses previos. Además, los distribuidores han optado por racionar —permitiendo entre 5 y 10 sacos por cliente— para frenar el acaparamiento y la reventa, donde se han visto valores de hasta $8.000.
Desde el Ministerio de Energía descartan un desabastecimiento generalizado, asegurando que el suministro nacional está resguardado. Atribuyen los quiebres puntuales a un pico estacional de demanda más que a problemas de producción. Aun así, la incertidumbre golpea a familias que dependen de este combustible para calefaccionarse en pleno invierno.
¿A qué se debe la escasez de pellet en el sur?
El pellet se ha consolidado como la principal alternativa a la leña en los últimos años. En este escenario, el alza de precios y la falta de stock en el sur obedecen a un conjunto de factores estacionales, estructurales y de mercado que han generado una “estrechez” en la oferta.
El seremi de Energía del Bío Bío, Javier Salamanca, vinculó las dificultades a un salto abrupto en el consumo por las bajas temperaturas posteriores a las intensas lluvias. Recalcó que la producción continúa activa, pero la brecha entre oferta y demanda se volvió especialmente “angosta”.
Por su parte, el seremi de Energía de La Araucanía, Jorge Rathgeb, apuntó que la crisis apareció primero en Los Lagos y Los Ríos, donde prácticamente no existe producción local pese a su alto consumo.
De hecho, la carencia de plantas en esas zonas hace que regiones como Los Ríos dependan en un 80% del pellet de Bío Bío, La Araucanía y Maule. Con el aumento simultáneo de la demanda en todo el sur, las fábricas redujeron inventarios y se dificultaron los despachos regulares a las regiones no productoras.
“Era algo previsible, pero insisto, no hablamos de desabastecimiento. Hay pellet, las plantas siguen operando y estamos ante una estrechez que, esperamos, se normalice en cerca de dos semanas”, señaló la autoridad.
¿El recambio de calefactores aumentó la demanda?
También se ha planteado que los programas estatales de recambio de calefactores —que promueven el paso de la leña al pellet— habrían incrementado con fuerza la base de usuarios, generando un alza de demanda no acompañada por un crecimiento equivalente de la oferta.
Desde el Congreso, parlamentarios como Stephan Schubert han cuestionado la responsabilidad del Estado, sosteniendo que, tras incentivar la migración a este sistema, no se tomaron medidas suficientes para resguardar el abastecimiento.
“No es la primera vez que el pellet escasea en el sur. Ya lo vivimos en otros inviernos. Y la pregunta es: ‘¿Por qué el Estado, que impulsó el cambio a pellet, no garantiza el suministro de esta fuente de energía?’”, planteó.




