Gran Concepción

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Producen pellet todo el año, pero en invierno escasea: una contradicción que evidencia falta de oferta

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Escrito por:Franco López

Tras los recientes reportes de escasez de jurel, en el sur del país también se han evidenciado trabas para acceder a uno de los principales sistemas de calefacción invernal: el pellet.

Aunque el Gobierno del Bío Bío ha señalado que no hay desabastecimiento, sí reconocen un repunte de la demanda propio de los meses más fríos. En ese escenario, se han observado alzas de precios, ventas racionadas por parte de algunos comercios e incluso quiebres de stock puntuales.

En ese contexto, la directora del Centro de Energía de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), Dra. Laura Azócar, planteó una paradoja: el pellet se produce de forma continua durante todo el año, pero en invierno —incluso en regiones donde se concentra la producción— no alcanza para cubrir la demanda.

La contradicción del pellet

De acuerdo con datos del Ministerio de Energía citados por la UCSC, en junio la capacidad productiva nacional alcanzaba 547 mil toneladas al año. A ello se suma el anuncio de una nueva planta en Los Ríos, que proyecta aportar 120 mil toneladas anuales desde 2027.

No obstante, la académica recordó que la cadena productiva ha venido atravesando ajustes. Innapel, que a comienzos de junio solicitó su liquidación voluntaria, reportó una merma del 40% en el acceso a materia prima, vinculada al cierre de aserraderos y a los incendios forestales.

“Parte de las dificultades que afectan la oferta se explican porque la fabricación de pellets depende en gran medida del aserrín de pino, por lo que está atada al desempeño del sector forestal. En el último tiempo han cerrado varias faenas y algunas compañías han advertido impactos en su capacidad de producción”, indicó Azócar.

Pese a ello, la experta estima que en la región del Bío Bío la capacidad instalada “está preparada”. El problema, añade, es el descalce estacional: la fabricación se mantiene estable todo el año, pero el consumo se dispara en invierno. Así, durante el verano se acumulan excedentes —lo que puede llevar a detener líneas de producción o a exportar— y esos volúmenes terminan faltando cuando llega el frío.

Alternativas

Frente a este escenario, la Dra. Azócar propone dos líneas de acción. Primero, incentivar compras anticipadas por parte de los hogares durante el verano, aprovechando los excedentes. Segundo, avanzar en medidas regulatorias o incentivos estatales para retener la producción estival en el país y evitar su salida al exterior, lo que además disminuye la huella de carbono asociada al transporte.

Como tercera vía, plantea diversificar las materias primas para reducir la dependencia de la industria forestal, incorporando biomasa proveniente de residuos agrícolas y podas urbanas. Esto permitiría estabilizar la oferta y hacerla menos vulnerable a las contingencias del sector forestal.