Chile

hrs

Informante reveló complot de Los Gallegos para colocar un coche bomba en un tribunal

logo Nicolás Parra Tapia
Escrito por:Nicolás Parra Tapia

—Buscaban la forma de enviar un mensaje contundente a quienes los iban a condenar.

El testimonio de un testigo protegido terminó siendo decisivo para la más reciente condena contra integrantes de Los Gallegos, una de las facciones más violentas del Tren de Aragua que operó desde Cerro Chuño, en Arica.

Ante fiscales y policías, D26 —clave con la que fue identificado el informante— detalló cómo miembros de alto rango de la organización planificaron, a fines de 2024, instalar un coche bomba frente al tribunal de Arica. El objetivo: intimidar a jueces y persecutores, que ya habían encarcelado a unos treinta integrantes del grupo.

Por estos hechos, dos cabecillas de Los Gallegos fueron condenados por conspiración para cometer delitos terroristas y sumaron 301 días a las penas que ya cumplen. La defensa, no obstante, niega que hubiese una intención real de atacar un tribunal de la República.

—Ellos rechazan la versión del coche bomba, pero sí estaban viendo asuntos internos en el Centro Penitenciario de Acha —asegura su abogada.

El informante

D26 conoció de cerca el sistema de “palomas” usado por Los Gallegos: un método de comunicación carcelaria que utiliza cuerdas colgadas por el exterior del penal de Acha, de cuatro pisos, para mover papeles entre celdas. Con ese mecanismo, según la investigación, se discutió la ejecución de un atentado terrorista.

El informante leyó esos recados. Según su versión:
—[Uno de los imputados] había enviado el mensaje de que pondrían un coche bomba en el tribunal como advertencia por el juicio, para presionar y lograr su deportación en lugar de una condena en Chile.

A juicio de D26, buscaban “meter miedo para que los mandaran a su país”. La iniciativa —agregó— ya contaba con la autorización de un alto miembro del Tren de Aragua preso en La Serena.

—Decían que eso les convenía a todos —añadió.

Los jefes

La EACO de la Fiscalía de Arica estableció que al menos dos mandos de Los Gallegos intervinieron en la conspiración.

Uno es William Isaac Celas Garrido. Fuentes que conocen el caso lo describen como un miembro atípico: de familia acomodada, trato pulcro y rol de “supervisor” dentro de la célula. Apodado Ángelo, habría sido enviado directamente desde Venezuela por el Tren de Aragua.

—Era un jefe más bien ejecutivo —resume un conocedor del grupo.

Su foco eran las finanzas. Según los consultados, uno de los objetivos del coche bomba era “salvarlo a él”.

El segundo es Wilmer García Malafito, alias Maleficio, también enviado desde el extranjero para asumir jefaturas en Chile. Llegó a Cerro Chuño tras las primeras caídas de líderes en allanamientos al enclave donde la célula incluso instaló una casa de torturas.

—Venía recomendado desde Venezuela por su conocimiento del modo de operar del Tren de Aragua —apunta otra fuente.

Los mensajes

La sentencia señala que Celas instruyó a sus “perros” —subordinados— a fabricar las cuerdas para el sistema de “palomas”.

Algunos papeles fueron quemados; otros, ingeridos por internos; y otros, incautados por la fiscalía. En los recuperados se hablaba textualmente de “poner un vehículo fuera del tribunal”; de que había “luz verde” desde La Serena, donde estaban “atentos al juicio oral” contra el Tren de Aragua; y se ordenaba “colocar plasticina [explosivos]” no solo en el juzgado de Arica, sino también en la cárcel, “para ejercer presión”.

De nuevo sobre D26: en su relato profundizó en los diálogos que interceptó.

—Ellos estaban ideando cómo enviar un comunicado serio a quienes los querían condenar, con el fin de ejecutar alguna acción que presionara tanto que, en vez de mantenerlos presos en Chile, el gobierno prefiriera deportarlos.

Agregó que el traslado les beneficiaría, pues en Venezuela “pueden pagar y salir en libertad”.

—Le decían algo como pagar tela, que significa sobornar para obtener la libertad en Venezuela.

En la misma línea, D26 sostuvo que Maleficio envió otra nota en que se proponía poner plasticina también en el Módulo 1 de Acha, en una garita con vista al río.

—La idea era la misma: presionar por el juicio para que deportaran a Ángelo (William Celas). Había que sacarlo sí o sí porque iba a ser condenado. (…) Ahí Maleficio dijo que él podía conseguir la “plasticina”, es decir, el explosivo.

De Arica a Concepción

Con la información de D26, la Unidad de Crimen Organizado de Arica allanó las celdas de los involucrados. En uno de los teléfonos incautados, hallaron historias de WhatsApp —un canal habitual del grupo— con amenazas explícitas.

“Hermanos de lucha, somos un sólo pulmón, el objetivo es rescatar a los hermanos y darle plomo a quien sea (…) Que sepan quienes tienen el poder de fuego y quienes somos de Arica hasta Concepción (sic)”, decía uno de los mensajes.

El texto continuaba:

“Pasen los datos a las 12 por el grupo de fiscales y jueces que se comieron la luz. Eso es fuego contra ellos”.

El informante que alertó conspiración terrorista de Los Gallegos para instalar auto-bomba en tribunal

La condena

Con estos antecedentes, el Juzgado de Garantía de Arica condenó, en procedimiento abreviado, a William Celas y Wilmer García a 301 días de presidio como autores de conspiración para colocar un artefacto explosivo con fines terroristas y por conspiración para atentar contra la vida de autoridades judiciales.

Celas cumple además 32 años de presidio efectivo por distintos delitos ligados al crimen organizado; García Malafito, en tanto, está condenado a 4 años y 177 días de cárcel efectiva.

“Esto es una muy buena noticia”, valoró el fiscal regional de Arica, Mario Carrera. “No aceptaremos situaciones de esta naturaleza”.

Cercanos a Dios

Aunque aceptaron los cargos, la abogada de ambos, Trinidad Parra, insiste en que nunca existió una intención real de detonar un coche bomba en el tribunal; sí, en cambio, planes para un ataque dentro de Acha.

“Por su cultura son antisapeo: no delatan, no hablan. Guardaron silencio, negaron y no declararon más. (…) Niegan el coche bomba, pero sí que estaban viendo algunos temas en el Centro Penitenciario de Acha”, sostiene.

Según la defensora, se optó por el abreviado para acelerar causas pendientes. Celas, de 23 años, “quiere alcanzar a ver a su madre, a su familia y abrazarlos”, y aceptó el acuerdo porque “un juicio siempre es incierto”.

“Son muy apegados a su familia, y también a Dios”, concluye.