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Región del Bío Bío
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Una concentración de grandes terremotos en distintos países y una reciente seguidilla de sismos frente a la costa de Valparaíso vuelven a instalar una pregunta recurrente en Chile: ¿es posible anticipar cuándo ocurrirá un nuevo gran terremoto? El geólogo y especialista en sismotectónica de la Universidad de Concepción, Dr. Andrés Tassara Oddo, analiza este escenario.
La actividad sísmica registrada durante los últimos meses en distintas zonas del planeta ha vuelto a poner la atención sobre el denominado Anillo de Fuego del Pacífico, una extensa zona caracterizada por una intensa actividad sísmica y volcánica, donde se encuentra Chile.
Durante 2026, distintos terremotos registrados en países de América Latina, además de recientes movimientos sísmicos en naciones como Indonesia y Japón, han generado inquietud y una inevitable pregunta entre la población: ¿estos eventos pueden ser una señal de que se aproxima un gran terremoto en Chile?
Para abordar este tema, conversamos con el Dr. Andrés Tassara Oddo, geólogo chileno, académico de la Universidad de Concepción y especialista en geodinámica y sismotectónica del sistema de subducción Andino.
Su trabajo científico se ha centrado en estudiar las interacciones entre terremotos, sistemas volcánicos y la deformación de la corteza continental, mediante modelos tridimensionales que integran información geofísica y la estructura termo-mecánica del territorio.
Chile es uno de los países con mayor actividad sísmica del mundo debido a su ubicación en el borde de convergencia entre placas tectónicas.
La interacción entre la placa de Nazca y la placa Sudamericana es la responsable de gran parte de los terremotos que afectan al país y explica también la importancia de estudiar permanentemente los procesos que ocurren bajo la superficie.
Sin embargo, la ocurrencia de terremotos en otras zonas del planeta, incluso en países ubicados dentro del Anillo de Fuego del Pacífico, no significa necesariamente que un gran sismo vaya a producirse de manera inminente en Chile.
El desafío científico está precisamente en comprender cómo se comportan los distintos segmentos de las zonas de subducción y cuáles son los procesos que pueden acumular energía y, eventualmente, liberarla mediante grandes terremotos.
En conversación con Canal 9 Biobío TV, el Dr. Andrés Tassara analiza qué puede establecer actualmente la ciencia respecto de una eventual relación entre terremotos ocurridos en distintos puntos del planeta y la actividad sísmica chilena.
Los terremotos registrados durante los últimos meses en América Latina también han llamado la atención por su concentración temporal.
Eventos sísmicos ocurridos en países como Venezuela, México y Colombia han sido parte de una seguidilla que ha despertado preocupación, especialmente considerando la permanente actividad tectónica de la región.
Sin embargo, los especialistas advierten que cada terremoto debe analizarse en función de su propio contexto geológico y tectónico.
La ubicación de un país dentro de una zona sísmicamente activa no implica, por sí sola, que los terremotos registrados en otras áreas puedan utilizarse para anticipar un próximo gran evento.
La ciencia puede identificar zonas con potencial sísmico, estudiar la acumulación de deformación y reconstruir el comportamiento histórico de las fallas y zonas de subducción, pero predecir con exactitud el día, hora y magnitud de un terremoto continúa fuera de las capacidades científicas actuales.
A este escenario se sumó una reciente concentración de movimientos telúricos frente a la costa de Valparaíso, donde se registraron al menos diez sismos en un período cercano a dos horas, algunos de ellos con magnitudes superiores a 4 y epicentros localizados mar adentro.
Este tipo de secuencias vuelve a generar preocupación entre los habitantes de una de las zonas históricamente más expuestas a grandes terremotos y tsunamis.
La interrogante es si esta actividad puede interpretarse como una señal previa a un evento de mayor magnitud o si corresponde al comportamiento habitual de una zona tectónicamente activa.
El Dr. Tassara analiza qué información pueden entregar estas concentraciones de sismos y cuál es la diferencia entre una secuencia sísmica localizada y un fenómeno que pudiera entregar antecedentes relevantes sobre la evolución de la actividad tectónica.
Aunque no es posible determinar cuándo ocurrirá el próximo gran terremoto, Chile cuenta con una amplia experiencia histórica que demuestra la necesidad de mantener una cultura permanente de prevención.
Más que intentar anticipar un evento mediante terremotos ocurridos en otros países, los expertos destacan la importancia de comprender que el territorio chileno está ubicado en una de las regiones tectónicamente más activas del planeta.
En ese contexto, el conocimiento científico permite avanzar en la identificación de amenazas, comprender mejor los procesos que ocurren en profundidad y fortalecer las estrategias de prevención y preparación frente a futuros eventos.
El trabajo desarrollado por investigadores como Andrés Tassara busca precisamente profundizar en la comprensión de los procesos que conectan la deformación de la corteza, los terremotos y los sistemas volcánicos en los Andes.
Una tarea fundamental para un país que convive permanentemente con la actividad sísmica y donde la principal herramienta frente a un terremoto sigue siendo la prevención, la preparación y el conocimiento del riesgo.