El 2-1 de Colo Colo sobre La U en el Estadio Nacional, en la edición 200 del Superclásico y por la fecha 20 de la Liga de Primera, tuvo el aroma de un partido que puede empezar a orientar el destino del torneo.
El conjunto de Fernando Ortiz asestó un golpe decisivo: venció a su escolta directo y estiró a 13 puntos la ventaja sobre los azules, una diferencia que, a estas alturas, posiciona al ‘Cacique’ como el gran favorito al título.
El triunfo albo en el principal coliseo deportivo del país se explicó en tres factores: la actuación sobresaliente del argentino Javier Correa, la inesperada sustitución del experimentado Charles Aránguiz y el sólido plan táctico del visitante bajo la conducción de Ortiz.
La jerarquía de Correa
Javier Correa fue el futbolista que terminó decantando el duelo para los albos. Sin acaparar todas las acciones, se transformó en una amenaza constante.
Cada vez que tocó la pelota obligó a retroceder a la zaga de Universidad de Chile, fijó defensores y sirvió de ancla para que Colo Colo ganara metros. Su influencia excedió el gol y estuvo en el corazón de la superioridad ofensiva del equipo visitante.
El primer tanto resume su impacto: tras un tiro de esquina, hizo de pivote y le dio continuidad a la jugada que culminó con la aparición goleadora de Alvaro Madrid, desnudando a la defensa universitaria.
Su capacidad para jugar de espaldas, aguantar el contacto y descargar convirtió una acción manejable en un ataque de riesgo. En un partido cerrado, esos detalles inclinan la balanza.
Además, Correa mantuvo la amenaza durante todo el trámite. El local convivió con la sensación de que cualquier envío hacia el nueve podía convertirse en ocasión. Así, Colo Colo halló una salida directa para sortear la presión y, a la vez, mantener ocupados a los centrales azules.
En un Superclásico de este calibre, las figuras pesan cuando se requiere carácter. Correa respondió: intervino en los dos goles y fue el delantero que mejor leyó lo que pedía el choque. Ganó duelos, resistió el roce y transformó cada toque en potencial daño.
Colo Colo vence a La U en Superclásico y ya mira el título de Liga: Correa figura con gol y asistencia
Domingo 23 Agosto, 2026 | 17:01
La salida de Charles Aránguiz
Durante gran parte del encuentro, el ‘Príncipe’ fue la mayor fuente de lucidez del local para intentar cambiar el guion. Con el marcador en contra, asumió el mando: se ofreció como pase, pidió el balón y buscó acelerar sin perder control.
Por eso su reemplazo, cerca de los 75 minutos, tuvo consecuencias notorias, más allá del motivo de la decisión. La U se quedó sin uno de sus conductores justo cuando necesitaba más ingenio para hallar espacios ante un Colo Colo que administraba la ventaja con criterio.
Sin el bicampeón de América, Universidad de Chile perdió claridad en la construcción. Siguió atacando, pero le costó encontrar a quien ordenara las posesiones y transformara la urgencia en peligro real.
Ahí asoma una de las claves de la derrota azul: requería referentes para sostener el partido con el resultado adverso, y Aránguiz era uno de ellos. Su salida no explica por completo el 2-1, pero sí ayuda a entender la pérdida de nitidez en el tramo final. Colo Colo, en contraste, se apoyó en sus individualidades y en su andamiaje para resistir y abrochar un triunfo de enorme valor.
Ortiz, un paso adelante de Gago
Fernando Ortiz se impuso también en la pizarra. No porque Fernando Gago careciera de variantes, sino porque cada ajuste del DT azul encontró a un Colo Colo listo para adaptarse sin ceder el control.
Gago movió el tablero en el complemento, incluyó a Igor Lichnovsky y retocó el esquema, pero el ‘popular’ respondió con solvencia.
Ortiz interpretó bien las necesidades del equipo. Mantuvo a Correa como faro ofensivo y, con el ingreso de Maxi Romero, apostó por un doble nueve para explotar el físico de sus atacantes y mantener ocupada la última línea universitaria. Así evitó que La U volcára por completo el juego sobre el arco albo.
La gestión de jugadores amonestados también fue clave. Retiró a Leandro Hernández a los 63’ por Tomás Alarcón, previniendo una segunda amarilla que podía torcer el encuentro. Anticiparse al riesgo es parte de manejar un Superclásico.
El primer gol, además, exhibió el peso del balón detenido como herramienta para abrir un duelo cerrado: centro tenso y preciso de Víctor Felipe Méndez, anticipo y pivoteo de Correa por delante de Fabián Hormazábal y definición al límite de Álvaro Madrid.
En síntesis, Colo Colo no solo se impuso por destellos individuales en momentos claves; también mostró mayor lectura del juego. Ahí Ortiz terminó por delante de Gago. El 2-1 en el Nacional afianza al ‘Cacique’ en la cima y refuerza la idea de que, desde lo futbolístico y lo estratégico, el líder reúne los argumentos para encaminar la estrella 35 en Primera.




