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Humedal Rocuant-Andalién: expertos cuestionan visión de “terreno sin uso” y llaman a compatibilizar conservación e inversión

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Nilson PereiraPeriodista Canal 9

El debate se reactivó luego de que el presidente José Antonio Kast cuestionara la utilidad de mantener un humedal de cerca de 1.500 hectáreas en el Biobío. Fabiola Norambuena, estudiante del Doctorado en Conservación y Gestión de la Biodiversidad e integrante de la Red de Humedales del Biobío, explica el rol que cumple este ecosistema para las ciudades y la biodiversidad de la zona.

La discusión sobre el futuro de los humedales del Gran Concepción volvió al centro del debate público luego de que el presidente José Antonio Kast abordara la necesidad de compatibilizar inversión, infraestructura y protección ambiental durante su participación en el encuentro Impulsa 2026, organizado por la CPC Biobío.

Los dichos apuntaron directamente al Humedal Rocuant-Andalién, ecosistema que se extiende por sectores de Talcahuano, Concepción y Penco y que cuenta con una superficie protegida cercana a las 1.377 hectáreas.

Para abordar esta discusión, Canal 9 conversó con Fabiola Norambuena, estudiante del Doctorado en Conservación y Gestión de la Biodiversidad, colaboradora del Centro Bahía Lomas de la Universidad Santo Tomás e integrante de la Red de Humedales del Biobío.

¿Un humedal es realmente un terreno “sin uso”?

Para la especialista, uno de los principales desafíos del debate es precisamente cambiar la forma en que se entiende un humedal.

Estos ecosistemas no necesariamente cumplen una función productiva tradicional, como ocurre con un terreno agrícola, industrial o urbano, pero eso no significa que carezcan de utilidad.

El propio Ministerio del Medio Ambiente identifica al Rocuant-Andalién como un ecosistema de alto valor ambiental, ecológico y social, con funciones de regulación, soporte, provisión y valor cultural.

Entre sus funciones se encuentra la capacidad de controlar y atenuar inundaciones, amortiguar marejadas, estabilizar la línea de costa, retener sedimentos, regular el ciclo hidrológico y contribuir a mejorar la calidad del agua.

Es decir, parte de su “uso” ocurre precisamente cuando las personas no lo perciben directamente: el ecosistema presta servicios que contribuyen a disminuir determinados riesgos para las ciudades.

Una protección natural frente a las inundaciones

El Rocuant-Andalién se encuentra en una zona particularmente expuesta a inundaciones y eventos asociados a sistemas fluviales y costeros.

Su ubicación y características hacen que funcione como una especie de espacio de amortiguación dentro del sistema hídrico del Gran Concepción.

Investigaciones desarrolladas en la Universidad de Concepción han estudiado específicamente el rol del humedal Rocuant-Andalién en la regulación de inundaciones fluviales, considerando además que la urbanización se ha desarrollado sobre una extensa llanura de inundación.

El Museo de Historia Natural de Concepción también destaca que los humedales del Gran Concepción son fundamentales para mitigar inundaciones asociadas tanto al oleaje como al incremento de precipitaciones.

Por ello, la discusión sobre la superficie protegida no solo involucra biodiversidad: también tiene relación con la resiliencia de las ciudades frente a eventos climáticos extremos.

Un refugio para aves residentes y migratorias

Otro de los elementos centrales es la biodiversidad que depende de este territorio.

Según antecedentes del Ministerio del Medio Ambiente, en el Humedal Urbano Rocuant-Andalién se han registrado cerca de 120 especies de aves, entre residentes y migratorias. Entre ellas se encuentran el pilpilén común, el cisne coscoroba, el cisne de cuello negro, el zarapito de pico recto, el rayador, el pitotoy chico y el gaviotín elegante.

El ecosistema también proporciona hábitat para especies como el coipo y numerosos macroinvertebrados acuáticos que forman parte de la cadena trófica.

La presencia de aves migratorias resulta especialmente relevante porque el humedal forma parte de las rutas utilizadas por especies que se desplazan entre distintos territorios.

¿Conservación o inversión? El desafío de compatibilizar ambas

Uno de los puntos más sensibles de la discusión tiene relación con los proyectos de infraestructura y conectividad.

En particular, el debate ha incorporado iniciativas como la Ruta Interportuaria, además de otras obras necesarias para el desarrollo del Gran Concepción.

Sin embargo, para Fabiola Norambuena, plantear la discusión exclusivamente como una elección entre inversión y conservación puede ser insuficiente.

El desafío está en avanzar hacia una planificación territorial que permita compatibilizar infraestructura y protección ambiental, considerando desde el inicio las características del territorio y no solamente incorporando la variable ambiental cuando los proyectos ya están diseñados.

El propio sistema de información del Ministerio del Medio Ambiente identifica entre las amenazas para este humedal elementos como el desarrollo residencial, rellenos, drenaje, actividades industriales y comerciales, construcción de caminos y puentes y la fragmentación del hábitat asociada a vialidad.

Esto no significa necesariamente que cualquier obra de infraestructura sea incompatible con la existencia del humedal, sino que plantea la necesidad de evaluar cuidadosamente dónde, cómo y bajo qué condiciones se desarrollan.

Un ecosistema que también tiene valor para las personas

Otro aspecto que suele quedar fuera de la discusión es que los humedales no solamente tienen un valor ecológico.

El Ministerio del Medio Ambiente reconoce para Rocuant-Andalién valores paisajísticos, educativos, científicos, recreativos y simbólicos, además de su importancia para la biodiversidad y la regulación ambiental.

En otras palabras, se trata de un espacio que forma parte del territorio y que también tiene una relación directa con las comunidades que viven alrededor.

Desde esa perspectiva, la pregunta sobre qué “uso” tiene un humedal puede ampliarse: no necesariamente debe ser utilizado para construir o producir para generar beneficios para la sociedad.

También puede prestar servicios fundamentales simplemente por existir y mantenerse funcional.