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Una delegación del Taller de Patrimonio del tradicional establecimiento penquista viajará este martes a la capital para participar en una actividad organizada por el Consejo de Monumentos Nacionales. Los estudiantes presentarán revistas patrimoniales elaboradas por distintas generaciones y pondrán en valor los 203 años de historia del liceo.
Con más de dos siglos de historia, el Liceo Enrique Molina Garmendia de Concepción continúa buscando nuevas formas de preservar y transmitir su patrimonio. Este año, cuando el establecimiento cumple 203 años, un grupo de estudiantes tendrá la oportunidad de representar al liceo y a la Región del Biobío en una importante instancia nacional.
Se trata de integrantes del Taller de Patrimonio, quienes fueron seleccionados para participar en la II Feria de Patrimonio Escolar, organizada por el Consejo de Monumentos Nacionales y que se desarrollará este miércoles 26 de agosto en el Centro Cultural La Moneda, en Santiago.
La delegación viajará este martes 25 de agosto y estará integrada por estudiantes que han participado activamente en el trabajo de investigación y difusión de la historia del establecimiento.
Durante la feria, los representantes del Enrique Molina contarán con un stand en el que exhibirán revistas patrimoniales elaboradas por estudiantes de distintas generaciones del liceo.
Las publicaciones recogen investigaciones, historias, personajes y distintos elementos que forman parte de la identidad de una institución que ha sido protagonista de la historia educacional de Concepción durante más de dos siglos.
Para David Carvajal Clares, estudiante de 4° Medio; Pedro Esparza Quilodrán, estudiante de 1° Medio; y Felipe Burdiles Guzmán, participar en esta instancia representa una oportunidad para mostrar fuera de la región el trabajo que realizan sus compañeros y generaciones anteriores.
La experiencia también les ha permitido conocer una dimensión diferente del establecimiento, más allá de las salas de clases.
A través del Taller de Patrimonio, los estudiantes han podido acercarse a documentos, testimonios y relatos que forman parte de la historia del liceo, descubriendo cómo distintas generaciones han contribuido a construir su identidad.
Uno de los elementos que marcará la presentación del establecimiento en Santiago será precisamente su extensa trayectoria.
El Liceo Enrique Molina es una de las instituciones educacionales más antiguas de Chile y este año conmemora 203 años de historia, convirtiéndose su patrimonio en un elemento central de la identidad de sus estudiantes y de la comunidad penquista.
La participación en la feria permitirá poner en valor esa historia desde una perspectiva particular: la mirada de los propios alumnos.
Las revistas patrimoniales son precisamente el resultado de ese ejercicio, ya que han sido creadas por estudiantes de distintas generaciones interesados en investigar y rescatar episodios, personajes y experiencias vinculadas al establecimiento.
Para los integrantes del taller, uno de los principales atractivos de este trabajo ha sido descubrir que el patrimonio no está solamente en los edificios o documentos antiguos, sino también en las historias de las personas que han formado parte del liceo.
Profesores, estudiantes, exalumnos y distintas generaciones aparecen así como protagonistas de una memoria que continúa construyéndose.
En ese sentido, la investigación patrimonial se transforma también en una forma de fortalecer el sentido de pertenencia de los jóvenes con su establecimiento.
“Conocer la historia del lugar donde estudias cambia también la forma en que lo miras”, es parte de la experiencia que han vivido los estudiantes que participan en el taller.
Desde la perspectiva educativa, el trabajo también representa una oportunidad para desarrollar habilidades que van más allá de los contenidos tradicionales.
Para Víctor Alarcón Muñoz, jefe de UTP del Liceo Enrique Molina, que sean los propios estudiantes quienes investiguen, documenten y difundan la historia del establecimiento permite convertir el patrimonio en una experiencia educativa concreta.
El proceso implica investigar fuentes, conversar con personas, revisar documentos, seleccionar información y posteriormente transformarla en contenidos que puedan ser compartidos con otros.
De esta manera, los estudiantes dejan de ser solamente receptores de una historia ya escrita y pasan a convertirse en investigadores y divulgadores de su propio patrimonio.
La II Feria de Patrimonio Escolar reunirá a estudiantes y comunidades educativas provenientes de distintas regiones del país.
El encuentro se desarrollará este miércoles 26 de agosto, desde las 09:30 horas, en el Centro Cultural La Moneda, y contará con la participación de más de 20 establecimientos educacionales.
Para la delegación penquista, será además una oportunidad para compartir experiencias con otros jóvenes que trabajan en torno a la memoria, la historia y el patrimonio de sus respectivas comunidades educativas.
El objetivo será mostrar que el patrimonio escolar no solamente pertenece al pasado, sino que puede convertirse en una herramienta para que las nuevas generaciones conozcan sus raíces y participen activamente en su conservación.

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