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“Eso no refleja mi postura”: Lincolao pide disculpas a docentes por sus dichos polémicos

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Escrito por:Megam Ossandón

La ministra de Ciencia, Ximena Lincolao, generó polémica al sugerir que los docentes podrían reorientarse hacia labores de “vendedores” o “servicio al cliente” frente al avance de la inteligencia artificial. Tras las críticas, ofreció disculpas y admitió que se expresó de forma inadecuada, señalando que fue un error traducir cargos tecnológicos de Estados Unidos a términos que en Chile aluden a funciones distintas.

La rectificación quedó consignada en una carta dirigida al presidente del Colegio de Profesores, Mario Aguilar, luego de una conversación telefónica entre ambos. El gremio difundió el documento en sus redes sociales.

“Me expresé mal y entiendo que mis palabras pudieron transmitir una desvalorización de la profesión docente. Eso no representa lo que pienso, y pido sinceramente disculpas por ello”, indicó Lincolao.

El episodio se originó cuando la ministra abordó el porvenir de las humanidades ante la IA, destacando que filósofos, historiadores, especialistas en lenguaje y docentes poseen competencias valiosas para la industria tecnológica. La controversia se desató por el ejemplo elegido: “Los profesores también tienen mucha oportunidad de convertirse en vendedores o servicio al cliente”, afirmó entonces.

En su aclaración, explicó que no aludía a ventas o atención al público en su sentido usual, sino a puestos especializados en empresas tecnológicas. Desde el ministerio precisaron que se refería a roles como Customer Success Manager y Enterprise Software Sales, es decir, profesionales que apoyan la adopción de tecnologías por parte de clientes o que comercializan soluciones empresariales complejas.

“Mi error fue traducir estos conceptos como ‘servicio al cliente’ y ‘vendedor’, sin considerar que en Chile dichos términos suelen asociarse a funciones distintas y no reflejan adecuadamente el carácter profesional y especializado de los roles a los que me estaba refiriendo”, señaló.

Añadió que capacidades propias del magisterio —enseñar, comunicar, empatizar y simplificar conceptos complejos— son transferibles a esos puestos. “Mi intención fue destacar el valor y la versatilidad de las habilidades de los profesores, nunca reducir ni menospreciar la profesión docente”, subrayó.

Reafirmó, además, su aprecio por la enseñanza: recordó que es profesora, proviene de una familia de docentes y sostuvo que “ninguna tecnología puede reemplazar el valor humano de enseñar”. “Reconozco que las palabras que escogí transmitieron una idea distinta y lamento sinceramente ese error”, concluyó.