Gran Concepción

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Antropólogo de la UdeC explica las “batallas de aura” y responde a los dichos del cardenal Chomali

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El Gran Concepción se ha convertido durante las últimas semanas en escenario de las llamadas “batallas de aura”, encuentros que convocan principalmente a adolescentes y jóvenes en espacios públicos.

La dinámica consiste en formar un círculo dentro del cual dos participantes se enfrentan para demostrar quién tiene más “aura” mediante gestos, poses, piruetas y movimientos corporales. La reacción del público suele definir al ganador.

Aunque el fenómeno es reciente en la zona, su lenguaje nació en internet y se expandió a través de TikTok. La expresión combina dos conceptos: “farmear”, verbo adaptado del inglés to farm y utilizado en los videojuegos para describir la repetición de acciones con el fin de acumular experiencia, puntos o recursos; y “aura”, término que en la jerga digital alude al carisma, la seguridad o la presencia que proyecta una persona.

La idea de “farmear aura” ya circulaba en redes sociales, pero adquirió alcance global en 2025 tras la viralización de un video protagonizado por el niño indonesio Rayyan Arkan Dikha, quien bailaba con seguridad sobre la proa de una embarcación durante una tradicional carrera. Con el tiempo, la tendencia salió de las pantallas y adoptó formatos colectivos y competitivos en distintos espacios públicos de Latinoamérica.

Los propios participantes también desarrollan estrategias para imponerse en el círculo. Matías, uno de los jóvenes asistentes de un liceo de Concepción, explicó que la clave está en ganarse al público con los movimientos, provocar risas y participar activamente. A su juicio, uno de los competidores mereció el triunfo porque entró varias veces al círculo y su movimiento final fue el mejor valorado por los presentes.

La mirada antropológica sobre las batallas de aura

Para comprender cómo funcionan estos encuentros y qué revelan sobre las formas contemporáneas de sociabilidad juvenil, el profesor asistente del Departamento de Antropología de la Universidad de Concepción, Ricardo Amigo, analizó las razones de su popularidad.

El académico recurrió a los conceptos de ritual, liminalidad y communitas desarrollados por el antropólogo Victor Turner. Desde esta perspectiva, ciertos encuentros colectivos crean un tiempo y un espacio separados de la vida cotidiana, en los que las reglas habituales se suspenden temporalmente y son reemplazadas por códigos compartidos por quienes participan.

“En fenómenos como las batallas de aura se puede apreciar cierta liminalidad, porque hay una suspensión de las reglas de interacción de la vida cotidiana y estas se reemplazan por otras. Hay un uso distinto del espacio público: se forma un círculo entre los participantes que contiene y genera un espacio propio donde puede desarrollarse esta performance, esta suerte de ritual transitorio”, detalló el especialista.

Respuesta a los dichos del cardenal Chomali

En medio de la expansión de esta tendencia, el cardenal Fernando Chomali se refirió a los encuentros a través de su cuenta en X. “Farmear aura es un grito desesperado de los jóvenes por ser vistos, escuchados, valorados, queridos y tomados en cuenta. Una versión distinta de los therians, que refleja el mismo y preocupante fenómeno: ¡muchos jóvenes se sienten solos! Y de eso se habla poco, lamentablemente”, escribió.

Consultado por esta interpretación, Ricardo Amigo manifestó su desacuerdo y advirtió que se trata de una lectura moral y religiosa, no de una conclusión sustentada en evidencia científica. “La opinión de un cardenal de la Iglesia católica es una opinión desde lo religioso y lo moral, no una opinión científica”, sostuvo.

El antropólogo añadió que estas expresiones no deben ser reducidas necesariamente a una señal de aislamiento o malestar. “No se trata de un ‘grito de auxilio’, sino de una expresión que tiene sus propios códigos y que construye comunidad e identidad colectiva”, afirmó.

Las batallas de aura se incorporan así a una extensa tradición de prácticas juveniles que transforman temporalmente plazas y otros espacios públicos en lugares de encuentro, competencia y pertenencia. Más allá de su origen digital y de las opiniones que han generado, el fenómeno muestra cómo los códigos nacidos en redes sociales pueden trasladarse a la vida presencial y adquirir nuevos significados colectivos.

Amigo también destacó el papel central de la audiencia, que no se limita a observar, sino que interviene al grabar, reaccionar y validar las actuaciones.

“Hay un círculo entre los participantes que contiene y genera un espacio propio donde se puede desarrollar esta suerte de ritual transitorio. También interviene el público, que mira y graba, mientras quienes hacen la batalla pueden salir de ese mismo público. Hay un ir y venir entre el centro del círculo y lo que ocurre alrededor”, explicó.