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Lo que se sabe del mayor acuerdo petrolero de la historia entre Estados Unidos y Venezuela

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Agencia EFEAgencia española de noticias

El 3 de enero, día de la detención de Nicolás Maduro, el presidente de Estados Unidos (EEUU), Donald Trump, anticipó que las petroleras estadounidenses ingresarían en el país caribeño para desarrollar la industria petrolera de Venezuela. Casi nueve meses después, ambas naciones anuncian un pacto sin precedentes mediante el cual Washington gestionará más del 20% de las reservas venezolanas de crudo.

Aún faltan numerosos pormenores del convenio que Trump ha calificado como “el mayor acuerdo petrolero de la historia mundial”. No obstante, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, detalló que contemplará el desarrollo de 17 campos estratégicos en el país caribeño, poseedor de las mayores reservas probadas del mundo, junto con una inversión superior a los 100.000 millones de dólares.

El acuerdo multimillonario, anunciado tras meses de conversaciones en torno a un sector clave, refuerza la relación entre ambas Administraciones; Trump ha repetido en diversas ocasiones que Estados Unidos “está a cargo” de Venezuela.

1. Lo que se conoce del pacto

Compañías estadounidenses explotarán la mayor parte de unas reservas con un potencial probado de 65.000 millones de barriles de petróleo, lo que, según Trump, más que duplicará las reservas probadas de Estados Unidos, que ascendían a 46.400 millones de barriles de crudo y condensado al cierre de 2023, de acuerdo con la Administración de Información Energética (EIA).

Venezuela, cuya industria petrolera es el núcleo de su economía, reporta reservas de 303.806 millones de barriles, según el Ministerio de Hidrocarburos. En consecuencia, el volumen pactado entre los dos países, cerca de 65.000 millones de barriles, equivale a más del 21% del total de reservas del país suramericano.

De acuerdo con Rodríguez, las operaciones generarán más de 209.000 millones de dólares en impuestos para el Estado, mientras que Trump subrayó que el acuerdo no supondrá gasto para el contribuyente estadounidense y contribuirá a bajar los precios de la gasolina en medio del encarecimiento provocado por la guerra de Irán.

Medios estadounidenses señalan que Chevron, presente en Venezuela, sería una de las petroleras participantes en el convenio.

2. Deseo hecho realidad

Durante la rueda de prensa del 3 de enero, tras la captura de Maduro, Trump adelantó que impulsaría la entrada de las grandes compañías petroleras de EEUU, que invertirían miles de millones de dólares, repararían la muy deteriorada infraestructura petrolera y empezarían a generar ingresos para el país.

El 4 de enero, Trump fue aún más claro ante periodistas: afirmó que necesitaban acceso al petróleo y a otros recursos del país para poder emprender su reconstrucción.

El 6 de enero, Venezuela anunció la entrega de entre 30 y 50 millones de barriles de crudo no sancionado, y el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, indicó que su país comercializaría el petróleo almacenado y, posteriormente, vendería de forma indefinida la producción procedente de Venezuela en el mercado.

3. Alivio de sanciones

Desde el inicio, Trump consideró a Rodríguez una interlocutora confiable. Rápidamente relajó las sanciones sobre Venezuela a través de exenciones, aunque mantuvo el andamiaje principal sobre el Gobierno y la estatal PDVSA.

A finales de enero, autorizó a “entidades estadounidenses establecidas” a comprar, levantar, exportar, transportar, almacenar y vender crudo o derivados venezolanos bajo condiciones; en marzo permitió ciertas transacciones con PDVSA y, el 27 de agosto, actualizó la autorización para operaciones de petróleo y gas de seis compañías: BP, Chevron, Eni, Maurel & Prom, Repsol y Shell, y sus filiales.

4. Reformas a tiempo en Venezuela

El Gobierno de Rodríguez redujo el control estatal sobre la actividad petrolera para abrir paso al capital privado y extranjero mediante una profunda reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos, medida que analistas ven como el desmantelamiento del legado del fallecido presidente Hugo Chávez.

Esa modificación, aprobada en el mismo enero en que fue capturado Nicolás Maduro, ha facilitado la llegada de nuevo capital: según Rodríguez, se han firmado cerca de cincuenta acuerdos de inversión en más de 76 áreas productivas de hidrocarburos.

Rodríguez también informó que hoy el país produce 1,23 millones de bpd, su mayor nivel desde febrero de 2019. En 1998, un año antes del ascenso del chavismo, la producción alcanzó 3,1 millones de barriles por día (bpd).

5. Reservorios de crudo pesado

La Faja Petrolífera del Orinoco, que se extiende por más de 55.000 kilómetros cuadrados al sur de los estados de Guárico, Anzoátegui, Monagas y Delta Amacuro (este), concentra el 87% de las reservas venezolanas, lo que la convierte en “la mayor reserva de crudo en el mundo”, con capacidad para abastecer la demanda energética global durante tres siglos, según Pdvsa.

Esta área fue descubierta en 1936 y nacionalizada en 2007 por el entonces presidente venezolano, Hugo Chávez (1999-2013).

No obstante, los campos petroleros del país son complejos de explotar por tratarse mayoritariamente de crudo pesado, que exige procesos sofisticados para su extracción y refinación, más aún con una infraestructura deteriorada.

El propio Trump, al anunciar el acuerdo, señaló que el suministro de petróleo venezolano beneficiará a Estados Unidos “a largo plazo”.