Con la caída demográfica, la merma de potenciales conscriptos y las demandas de ampliar la igualdad social, Corea del Sur se acerca cada vez más a romper el tabú de incluir a mujeres en el Servicio Militar Obligatorio
Casi 60 % de los surcoreanos apoya ahora que las mujeres jóvenes reciban instrucción militar junto a sus pares masculinos, según una encuesta reciente. Esto marca un giro importante frente al tabú, arraigado por años, sobre exigir a las mujeres la defensa del país.
Ya hay miles de mujeres que sirven en las fuerzas armadas surcoreanas de forma voluntaria, aunque la discusión sobre su obligatoriedad siempre ha sido sensible.
Hoy, por motivos como la baja de la natalidad, la reducción del número de reclutas y la convicción de que la igualdad social implica que ellas también deben servir, el asunto volvió a cobrar fuerza ante la inminente reforma del plan de defensa nacional, prevista para este otoño.
Aun así, hay quienes siguen defendiendo mantener a las mujeres fuera del frente y proponen que Corea del Sur apueste más por drones y otras tecnologías avanzadas.
“El modelo de reclutamiento de Corea del Sur, centrado en los varones, ha estado durante mucho tiempo profundamente ligado a los roles de género tradicionales”, señaló Hyobin Lee, profesora de la Universidad Sogang, en Seúl.
“Tradicionalmente, se esperaba que los hombres protegieran al país y a la familia y combatieran en tiempos de guerra, mientras que de las mujeres se asumía la responsabilidad principal de la maternidad, la crianza y las labores del hogar”, declaró a DW.
“En general, los hombres surcoreanos realizan el servicio militar al comienzo de sus veintes, lo que interrumpe sus estudios, su empleo o el inicio de su carrera profesional”, apuntó Lee.
“A la par, la igualdad de género se ha convertido en un valor social cada vez más relevante, y las oportunidades de las mujeres en educación y trabajo se han ampliado”.
Corea del Sur se inclina por el servicio militar obligatorio para las mujeres
Ante el descenso demográfico, la reducción de posibles reclutas y las demandas sobre extender la igualdad social, el país se acerca cada vez más a romper el tabú sobre la presencia de mujeres en el…
— DW Español (@dw_espanol) August 30, 2026
“En consecuencia, algunos varones jóvenes plantean una pregunta muy simple: si la sociedad exige igualdad de derechos y oportunidades, ¿por qué una de las obligaciones cívicas más importantes del país (el servicio militar) continúa recayendo solo en los hombres?”, explica.
Otro elemento que influye es la transformación de las fuerzas armadas, que dejan atrás funciones de combate físicamente demandantes —consideradas antes más apropiadas para los hombres— y avanzan hacia una defensa más apoyada en la tecnología.
De acuerdo con un estudio del Reform Institute, el centro de investigación de políticas del Partido Reformista, de tendencia conservadora, publicado el 20 de agosto, casi 60 % de los encuestados respaldó cambiar la ley para exigir a las mujeres que realicen el servicio nacional. Solo 34 % se opuso a la medida.
Cerca de 65 % de los hombres se manifestó a favor; entre quienes tienen entre 20 y 39 años el apoyo subió a 71,7 %, mientras que 54,5 % de las mujeres de todos los grupos etarios también expresó su respaldo.
Hoy, todos los hombres físicamente aptos deben cumplir un servicio de entre 18 y 21 meses, y pueden ser llamados nuevamente en caso de emergencia nacional, como el estallido de una guerra en la tensa península de Corea.
No obstante, alrededor de 332.000 hombres cumplían los requisitos para realizar el servicio militar en 2019, según el Ministerio de Defensa. La cifra bajó a 257.000 en 2022 y se prevé que caiga a apenas 120.000 para 2043.
“Las mujeres en Corea del Sur siguen asumiendo una porción mucho mayor de las responsabilidades vinculadas al embarazo, el parto y el cuidado de los hijos”, subrayó Lee.
“Tener un hijo aún puede suponer interrumpir la carrera profesional o abandonar el mercado laboral, y las cargas de cuidado que recaen sobre ellas no han disminuido en la misma medida en que ha crecido su participación en la educación y el empleo”, agregó.
“En un país que ya presenta una tasa de natalidad extremadamente baja, es posible que esta obligación adicional retrase o desincentive todavía más el matrimonio y la maternidad”, explicó la experta.
Lee proviene de una familia con marcada tradición militar: su abuelo fue almirante de la Marina y su padre sirvió en esa misma rama, pero ella misma tendría reparos a la hora de someterse al servicio obligatorio.
“Dieciocho meses en los veintes representan un periodo muy significativo en la vida. Es una etapa en la que se estudia, se inicia la carrera profesional y se toman decisiones personales clave. Tener que poner todo eso en pausa porque el Estado lo exige supone una carga considerable”, afirmó.




