El sábado pasado, Islandia rechazó en un referéndum reabrir las conversaciones para incorporarse a la Unión Europea. El resultado se inclinó por un 53% en contra frente a un 47% a favor.
En el país del norte de Europa acudieron a votar 250.000 personas, y la diferencia final fue de poco más de 12.000 votos.
De acuerdo a la BBC, la decisión del país implica que la primera ministra Kristrún Frostadóttir ya no seguirá con las negociaciones con el bloque, que se habían intensificado en el último año.
Por su parte, desde Bruselas señalaron que respetaban la consulta realizada por la ciudadanía, aunque consideraban a ese país un candidato “potente” para sumarse.
En todo caso, Islandia, pese a no integrar la UE, desempeña un papel relevante en Europa gracias a su potente industria pesquera en la zona. La nación, además, forma parte del espacio de libre circulación (Schengen) y participa en el mercado único local.
Por ello, a muchos les resulta llamativo que no haya prosperado su ingreso al bloque económico, una propuesta impulsada por grupos progresistas y gobiernos de centroizquierda.
Según indica la BBC, en esta ocasión los partidarios de la integración argumentaban que podía aportar ventajas en un ámbito especialmente sensible: la seguridad.
Ese razonamiento se sustentaba en las actuales intenciones del gobierno de Donald Trump, en Estados Unidos, de hacerse con la isla de Groenlandia, un asunto seguido con atención por Islandia.
“Los partidarios de retomar las negociaciones afirman precisamente que sumarse a la UE podría otorgar al país una postura más sólida ante la incertidumbre geopolítica. Además, sostienen que Islandia ya forma parte del mercado único de la UE y de la zona Schengen de libre circulación y que podrían ganar mayor influencia y beneficios económicos si eventualmente adoptan el euro”, indicaron.
En contraste, quienes se oponían a la opción aludían especialmente a la pesca, defendiendo que preferían no someterse a las regulaciones europeas sobre sus empresas locales.
“La actividad pesquera y marítima supone cerca del 40% de las exportaciones de Islandia, y muchos votantes del ‘No’ temían perder parte del control de sus rentables caladeros en el marco de la política pesquera común de la UE”, señalaron.
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— EL PAÍS (@el_pais) August 30, 2026
Por su lado, ese mismo sábado la Comisión Europea afirmó “respetar” la negativa de los islandeses a reanudar las negociaciones, subrayando que Islandia “sigue siendo un socio cercano” a pesar del resultado.
“La Comisión toma nota del resultado del referéndum celebrado en Islandia (y) respeta la decisión del pueblo islandés”, dijo un portavoz comunitario, añadiendo que “Islandia sigue siendo un socio cercano de la Unión Europea”.
En la misma línea, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, remarcó a través de su portavoz que “la UE respeta plenamente la decisión democrática del pueblo islandés” y reiteró que “Islandia sigue siendo uno de los socios más cercanos y de mayor confianza de la UE, entre otras cosas a través del EEE (Espacio Económico Europeo)”.
Islandia presentó su solicitud de adhesión a la UE en 2009, con la crisis económica que golpeaba al país como telón de fondo, pero detuvo las conversaciones cuatro años después en un clima adverso hacia Bruselas; el Gobierno surgido de los comicios de 2013 comunicó dos años más tarde que el país nórdico ya no era candidato.
La coalición de centroizquierda que gobierna desde 2024 incluyó en su programa la convocatoria de un referéndum para decidir si continuar el proceso, argumentando que nunca hubo una consulta.
El tema ya no se volverá a tratar como política de estado, al menos en un lapso de cinco años.




