Esta semana adquiere una relevancia especial para la economía chilena.
Tras la sorpresiva contracción interanual de 1,5% del Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) en julio —su peor registro en más de tres años—, el mercado enfrentará una seguidilla de datos y decisiones que podrían orientar el rumbo de los próximos meses.
Este martes, el Banco Central sostendrá una nueva Reunión de Política Monetaria y comunicará su determinación sobre la tasa de interés a las 18:00 horas.
La cita se realiza en un contexto incómodo: por un lado, la actividad viene mostrando debilidad. En julio, el Imacec cayó 1,5% en doce meses, impulsado a la baja principalmente por la minería y, en menor medida, por los servicios y la industria.
Además, el resultado se vio condicionado por factores climáticos que impactaron diversas actividades productivas.
Por otra parte, el mercado laboral sigue mostrando señales inquietantes. En los últimos días, analistas han advertido que el bajo crecimiento podría sostener un desempleo alto y demorar la recuperación, en un contexto en que la economía aún no alcanza un ritmo lo suficientemente robusto.
Allí surge el dilema del Banco Central: cuánto margen hay para seguir flexibilizando las condiciones monetarias sin poner en riesgo la convergencia de la inflación hacia la meta de 3%.
La respuesta tendrá un segundo capítulo el miércoles, cuando el Banco Central publique el Informe de Política Monetaria (IPoM) de septiembre, que entregará una nueva fotografía de la economía y actualizará las proyecciones de crecimiento, inflación y otras variables clave.
Sin embargo, antes de conocer esas proyecciones habrá otro dato que concentrará la atención de hogares, empresas y mercados: el IPC de agosto por parte del Instituto Nacional de Estadísticas (INE).
Ese registro será especialmente importante porque permitirá evaluar cuánta persistencia mantienen las presiones sobre los precios y cuánto espacio queda para que la política monetaria continúe acompañando la recuperación de la actividad.
El frente externo, a su vez, añade algo de incertidumbre. En los últimos días, los mercados internacionales han reaccionado a nuevas señales desde Estados Unidos y a variaciones en el precio del petróleo: el Brent se ha aproximado a los US$97 por barril, en medio de una mayor tensión geopolítica, lo que vuelve a introducir un factor de riesgo para los costos y la inflación.
Para los chilenos, el debate puede parecer abstracto, pero sus efectos son concretos: tasas de interés, créditos hipotecarios y de consumo, dólar, precios y condiciones para la inversión están ligados —directa o indirectamente— a las decisiones que se conocerán durante esta semana.




