La jefa del Gobierno italiano, Giorgia Meloni, sostuvo el lunes que la forma más eficaz de resguardar el espacio Schengen es proteger las fronteras externas de la Unión Europea (UE) y lograr que todos los Estados miembros aporten en la lucha contra el tráfico de personas y la inmigración irregular.
Tras reunirse en Roma con el primer ministro belga, Bart De Wever, Meloni reiteró su convicción de que Schengen solo puede preservarse adecuadamente si se blindan las fronteras exteriores de la Unión y si cada país miembro mantiene su compromiso de combatir a los traficantes y la inmigración clandestina a gran escala.
La mandataria italiana recibió a De Wever en el Palacio Chigi, sede del Gobierno, donde abordaron, entre otros temas, la gestión de los flujos migratorios, el fortalecimiento del flanco sur europeo y la plena implementación del Pacto de Migración y Asilo de la UE.
Sus declaraciones llegan después de que Italia suspendiera de manera temporal la aplicación de Schengen con España a fines de julio, reintroduciendo controles marítimos y aéreos a viajeros procedentes de ese país con el argumento de proteger la seguridad nacional ante la crisis migratoria en la ciudad española de Ceuta, situada en el norte de África.
A finales de agosto, el Gobierno italiano prorrogó estas verificaciones por dos semanas más, al considerar que persistían las razones que habían motivado su reintroducción.
En la rueda de prensa posterior, Meloni destacó además la sintonía con su homólogo belga respecto de la necesidad de revisar la aplicación del marco normativo internacional en materia migratoria.
Por su parte, De Wever respaldó la posición italiana y reclamó una “política de retorno creíble” como pieza clave de la estrategia migratoria europea.

El primer ministro belga señaló que la migración es un desafío importante y dijo comprender plenamente la postura italiana. Consideró que es momento de impulsar la plena materialización del pacto migratorio de la UE en todos sus componentes, incluido el retorno.
En esa línea, el líder belga insistió en reforzar la vigilancia en el Mediterráneo, al sostener que solo con una política de retorno sólida puede prosperar la política migratoria europea y que entiende la necesidad de fortalecer la frontera sur de Europa.
Concluyó recordando que, aunque se habla mucho de la frontera oriental y de las amenazas allí, no debe olvidarse que también existe una frontera sur, la mediterránea, y que Europa debe asumir la responsabilidad de cerrarla.




