Mundo

hrs

Noruega despide al rey Harald V con una formación de F-35 en un funeral multitudinario

La información es de:
foto Agencia EFE
Agencia EFEAgencia española de noticias

Este miércoles, Noruega rindió el último adiós al rey Harald V con un solemne acto en la Catedral de Oslo, al que asistieron alrededor de 850 invitados, incluidos decenas de jefes de Estado y de Gobierno y representantes de casas reales. Para honrar al monarca fallecido, cazas F-35 de la Fuerza Aérea noruega sobrevolaron el templo en formación.

El oficio dio inicio a las 13:00 hora local (8:00 en Chile) en la histórica Catedral de Nuestro Salvador, el mismo lugar donde Harald V contrajo matrimonio con la reina Sonia.

Mientras el féretro accedía al templo, el coro entonó el himno ‘No stig vår song’, compuesto para el septuagésimo cumpleaños de los soberanos noruegos.

funeral del rey de Noruega
Agencia EFE

Después del minuto de silencio guardado en todo el país —marcado al inicio y al final por tres toques de campana—, el acto litúrgico se abrió con ‘Eg veit i himmerik ei borg’ (‘Conozco un castillo en el cielo’), pieza habitual en funerales y que sonó también en el de Olav V en 1991.

En la primera fila se situaron el rey Haakon VIII, la reina Mette-Marit y sus dos hijos —la princesa heredera, Ingrid Alexandra, y Sverre Magnus—, además de la reina Sonia y la princesa Marta Luisa, hermana mayor del nuevo soberano.

funeral del rey noruego
Agencia EFE

Cuatro F-35 de la Fuerza Aérea noruega trazaron una pasada en formación sobre la catedral de la capital para rendir honores al rey.

En las imágenes difundidas por medios locales se observa cómo las aeronaves ejecutaron la ‘Missing Man Formation’ o ‘Hombre Desaparecido’, tributo aéreo militar empleado en funerales o actos conmemorativos.

Una familia real apesadumbrada

Entre los presentes figuraban también las tres hijas de esta última (Leah Isadora, Maud Angelica y Emma Tallulah) y su esposo, Durek Verret, así como Marius Borg Høiby, hijo de Mette-Marit de una relación anterior a su boda con Haakon, quien permanece en arresto domiciliario mientras se tramita un recurso contra su condena a cuatro años de prisión por dos violaciones y otros delitos.

La reina Sonia depositó una rosa roja sobre el ataúd de Harald V, con quien habría cumplido 58 años de matrimonio al día siguiente del deceso del soberano, ocurrido el pasado 28 de agosto a los 89 años. En la cinta de la corona se leía: “Gracias por una buena vida”.

Otra corona, enviada por el nuevo rey, Mette-Marid, Ingrid Alexandra, Sverre Magnus y Marius Borg Høiby, llevaba la palabra “Gracias”.

El rey Haakon VIII siguió el acto con los ojos anegados; su hija se enjugó las lágrimas con un pañuelo mientras reconfortaba a su hermano apoyando la mano en su hombro.

Los reyes de España, Felipe VI y Letizia, se ubicaron en la segunda fila a la izquierda del féretro, en tanto que la reina Sofía tomó asiento junto a la princesa Victoria de Suecia y su esposo, Daniel, así como con Guillermo de Inglaterra.

Entre los demás representantes de las casas reinantes estuvieron Carlos XVI Gustavo y Silvia de Suecia, Federico X y Mary de Dinamarca, y Felipe y Matilde de Bélgica.

Un monarca cercano a su gente

El presidente del Parlamento noruego, Masud Gharahkhani, subrayó en su panegírico la cercanía del rey con sus súbditos, a quien “no le asustaba encontrarse con la gente calzando botas de agua”, porque siempre era “él mismo”.

Por su parte, el primer ministro, Jonas Gahr Støre, enfatizó también la proximidad de Harald V y que entregó “todo” por su país.

Afirmó que una etapa había concluido y otra comenzaba, que la monarquía noruega goza de un sólido respaldo y está arraigada en la Constitución y la democracia, y, en nombre del pueblo noruego, expresó su gratitud “por todo”, concluyendo con un “¡viva el rey!” para Haakon VIII.

El servicio, conducido por el primado de la Iglesia Nacional Luterana, Olav Fykse Tweit, junto, entre otros, a la obispa de Oslo, Sunniva Gylver, y con un claro sello inclusivo, incluyó otras piezas como el himno ‘Abide with me’ (‘Quédate conmigo’), símbolo del lazo del monarca con Estados Unidos, país en el que Harald V pasó parte de su niñez.

El rey Haakon VIII de Noruega camina tras el féretro de su difunto padre, el rey Harald V
El rey Haakon VIII de Noruega camina tras el féretro de su difunto padre, el rey Harald V | EFE

Representantes de diversas confesiones encendieron velas en memoria del estimado soberano.

El oficio incluyó asimismo lecturas del Evangelio en lengua sami, usada en Laponia, y la célebre carta de San Pablo a los corintios, que afirma que el amor es la mayor de las tres virtudes teologales.

En consonancia con ese mensaje, el primado de la Iglesia noruega, Olav Fykse Tweit, remarcó en su homilía que el amor perdura más allá de la muerte y puso como ejemplo el vínculo afectivo entre el pueblo noruego y Harald V.

Al término del acto, se prevé que el féretro sea conducido en procesión a la capilla de la fortaleza de Akershus, donde tendrá lugar una ceremonia privada para los familiares más cercanos, y que los restos del monarca queden depositados en un sarcófago de la cripta real.