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La huelga en el Colegio Calasanz se intensifica: alumnos denuncian intimidación por apoyar a docentes

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Francisca CaresPeriodista Radio Bío Bío Santiago

El paro se inició este lunes, luego de fracasar las conversaciones entre el establecimiento particular y su sindicato. Los funcionarios exigen alzas salariales, restitución de beneficios y mejoras en sus condiciones de trabajo, mientras el Centro de Estudiantes denunció una serie de hechos ocurridos dentro del recinto durante la primera jornada de huelga.

La negociación que concluyó en huelga

El conflicto se arrastra desde agosto. En un comunicado remitido a los apoderados, la dirección señaló que su última propuesta mantenía los beneficios del contrato colectivo vigente, incorporaba un reajuste equivalente al 100% de la variación del IPC y aumentos reales de sueldo para los tres años de duración del nuevo instrumento.

La oferta fue desestimada por los trabajadores en una votación realizada ante un inspector del Trabajo.

De acuerdo con fuentes de La Radio ligadas al proceso, parte del descontento radica en cómo los beneficios ofrecidos impactan de manera concreta los ingresos del personal. Uno de los ejemplos es el aporte de locomoción, cuyo monto equivaldría, aproximadamente, al costo de un pasaje de Metro en horario valle y otro en horario punta.

A lo anterior se añaden exigencias de igualdad salarial, reposición de beneficios, resguardo de los períodos de descanso, horas de libre disposición y pago de horas extra.

Tras el rechazo de la propuesta se inició una mediación ante la Inspección del Trabajo. El viernes 4 de septiembre, el sindicato pidió extender por cinco días hábiles adicionales esa instancia, lo que requería el consentimiento de ambas partes.

Según informó la organización, el establecimiento no accedió a la prórroga. La determinación fue objetada por los trabajadores, quienes recordaron que la propia dirección había comunicado previamente a los apoderados que, de común acuerdo, la mediación podía prolongarse cinco días más.

Al no alcanzarse entendimiento, este lunes 7 de septiembre el sindicato hizo efectiva la huelga legal.

El conflicto traspasó las puertas del colegio

La primera jornada de paro abrió, además, un segundo frente, esta vez entre el alumnado y la administración del colegio.

Pese a la huelga, algunos estudiantes llegaron al recinto. Según antecedentes recabados por La Radio, ante la ausencia de docentes se resolvió reunirlos en el auditorio.

Un grupo de alumnas de enseñanza media, entre ellas miembros del Centro de Estudiantes, se negó a ingresar. En ese contexto se produjeron tensiones con integrantes de la administración y la subdirección del establecimiento.

El episodio culminó con una declaración categórica del Centro de Estudiantes, que acusó públicamente a la dirección de incurrir en “amedrentamiento y persecución” contra alumnos que apoyaban la movilización de los trabajadores.

Entre los hechos denunciados figura el uso de un teléfono celular apuntando hacia alumnas que estaban dentro de un baño. Los propios estudiantes precisaron que no pueden asegurar haber sido grabados, pero sostuvieron que, por la forma en que se utilizó el dispositivo, creyeron que podían estar siendo fotografiados o filmados.

Según fuentes de La Radio, desde la subdirección también se realizaron registros audiovisuales de alumnos durante la jornada. En un inicio se habría negado la existencia de estas grabaciones, aunque posteriormente se reconoció que sí se efectuaron registros.

Mochilas, registros y baños cerrados

Las denuncias del alumnado no se limitaron a las filmaciones.

El Centro de Estudiantes también acusó la revisión de la mochila de una alumna y el levantamiento de un registro con los nombres de quienes apoyaban pacíficamente la movilización de los trabajadores, situación que calificaron como la confección de “listas negras”.

A ello sumaron que los baños de hombres permanecieron cerrados con candado por cerca de una hora, medida que describieron como “indigna e inaceptable”.

Fuentes de La Radio dentro de la comunidad educativa relatan, además, que durante la jornada hubo insistencia por parte de miembros de la administración para que los estudiantes ingresaran al auditorio. Algunas integrantes del Centro de Estudiantes terminaron angustiadas tras los episodios.

No obstante, la movilización estudiantil no partió con la huelga del personal. Una semana antes, el propio Centro de Estudiantes había convocado a una “Huelga de Lápices”, llamando a paralizar simbólicamente las clases en apoyo a los profesores.

El sindicato se ha deslindado de la organización de esas acciones y sostiene que fueron impulsadas de forma autónoma por los estudiantes.

Estudiantes consideran acudir a la Superintendencia

Tras lo ocurrido el primer día de huelga, el Centro de Estudiantes exigió a la dirección una explicación pública sobre las instrucciones impartidas durante esa jornada.

Asimismo, solicitó eliminar cualquier registro fotográfico o listado que pudiera utilizarse para sancionar o amedrentar a estudiantes y demandó el fin de lo que definió como actos de hostigamiento contra el estamento estudiantil.

El alumnado anunció, además, que se mantiene “en alerta” y que evaluará acciones legales y administrativas ante la Superintendencia de Educación.

El apoyo a los trabajadores comenzó también a extenderse entre los apoderados. Durante la primera jornada, padres y familiares acompañaron parte de la movilización y entregaron alimentos y bebidas a quienes estaban en huelga. Por la tarde se realizó una velatón en respaldo a los trabajadores.

Tercer día de protestas

Este miércoles, el sindicato completó su tercer día de huelga con diversas actividades frente al establecimiento.

La jornada partió con bocinazos en la mañana e incluyó una charla de contención emocional, una fotografía grupal, bailes tradicionales, un almuerzo compartido y distintas acciones durante la tarde. Para las 19:00, los trabajadores convocaron a un “cuecazo” abierto a la comunidad frente al colegio.

Pese al endurecimiento del conflicto, el sindicato afirma que la paralización no implica el cierre del diálogo. La organización asegura que está disponible para retomar la negociación “cualquier día, a cualquier hora, incluidos fines de semana” y volver a las aulas apenas se alcance un acuerdo con el empleador.