La exmandataria chilena y actual postulante a la Secretaría General de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Michelle Bachelet, asistió la mañana de este martes al lanzamiento de un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en Brasil, uno de los países que respalda su candidatura a la ONU.
En la ocasión, fue una de las expositoras de la presentación del documento titulado “Rupturas y oportunidades: propuestas para que América Latina y el Caribe prospere en la nueva era geopolítica”, instancia en la que resumió de forma breve los principales ejes del texto.
En términos generales, el informe proyecta el desarrollo de largo plazo en “un mundo que está cambiando” y ofrece recomendaciones específicas para los países de la región frente a las consecuencias de la evolución del entorno global.
Las rupturas y su análisis
Durante su intervención, Bachelet repasó de manera sucinta cada una de las rupturas —o ejes— del informe y compartió sus apreciaciones.
Entre sus puntos centrales, puso el acento en el escenario político internacional descrito en la segunda ruptura, “que nos preocupa especialmente”, señaló, aludiendo a las transformaciones del orden mundial.
En esa línea, indicó que dicho panorama está marcado por el surgimiento de “estructuras de gobernanza más fragmentadas, con alianzas selectivas y bloques en competencia”, donde “a falta de un actor central que sostenga el andamiaje multilateral, proliferan arreglos paralelos, cambiantes y formas fragmentadas de gobernanza”.
Al abordar la tercera ruptura, señaló que el mundo transita desde un “mundo unipolar, liderado por los Estados Unidos”.
“Hacia una redistribución paulatina del poder y una competencia multipolar asimétrica marcada por la rivalidad entre los EEUU y China y por una configuración más diversificada del poder económico, tecnológico y político, incluyendo grandes corporaciones multinacionales”, añadió.
Asimismo, destacó la quinta ruptura del informe, subrayando el deterioro persistente de las instituciones democráticas.
“Con restricciones a las libertades civiles y políticas, una polarización política en aumento, desconfianza institucional y mayor apertura social a alternativas no democráticas”, sostuvo.
A esto sumó el avance de la desinformación y la llamada crisis de la verdad, detallada en la sexta ruptura. Al respecto, advirtió que este fenómeno está “contaminando el debate público y socavando la capacidad misma de las sociedades para construir una lectura compartida de la realidad”.
“Esto, junto con la lógica algorítmica y el uso malintencionado de estas herramientas, alimenta la desinformación y la polarización política”, añadió.
Un llamado a la unidad y a la cooperación
Bachelet cerró su intervención instando a la región a unirse y cooperar ante el actual escenario geopolítico, “aunque muchas veces, por razones políticas, esto se hace difícil”.
“Mi impresión es que, de todas maneras, puede haber áreas donde podamos ponernos de acuerdo en regímenes de colores políticos muy distintos para poder avanzar”, dijo.
Su participación en el lanzamiento de este informe ocurre en medio de su carrera por la Secretaría General de la ONU, marcada por su reciente sinceramiento, cuando aseguró que “no voy a ser secretaria general”, y por la próxima votación informal del Consejo de Seguridad de la Organización, que se realizará este viernes 18 de septiembre.




