Un informe de Naciones Unidas publicado este viernes concluye que la violencia sexual se ha empleado contra civiles y prisioneros de guerra en Ucrania como parte de un “escalofriante patrón de tortura, intimidación y coerción”.
De acuerdo con el informe, sustentado en entrevistas confidenciales con cientos de víctimas de abusos cometidos por ambos bandos, así como en documentos judiciales y registros oficiales, “se registraron 1.004 casos de violencia sexual entre el 24 de febrero de 2022, fecha de inicio de la ofensiva rusa contra Ucrania, y finales de julio”.
Y esa cifra “apenas representa una fracción de la realidad”, recalcó ante la prensa en Ginebra Danielle Bell, jefa de la Misión de Observación de los Derechos Humanos de la ONU en Ucrania.
Del conjunto de los casos consignados, el 89% se atribuyó al lado ruso, en particular a integrantes de las fuerzas armadas, de la administración penitenciaria y de los servicios de seguridad nacional, y el 11% restante se asignó a las autoridades ucranianas, según la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, autora del informe.
La mayoría de los crímenes, perpetrados por fuerzas rusas
“Me causa profunda alarma la prevalencia de estos actos atroces (…) y temo que prosigan (…) en el contexto de la violencia incesante que presenciamos cada día en Ucrania”, lamentó en un comunicado el alto comisionado, Volker Türk.
“El patrón no es equiparable en escala ni en alcance (entre Rusia y Ucrania). Casi la mitad de los casos atribuidos a las autoridades ucranianas consistieron exclusivamente en amenazas de violencia sexual“, puntualizó al presentar el informe en rueda de prensa la jefa de la Misión de Vigilancia de los Derechos Humanos de la ONU en Ucrania, Danielle Bell.
La mayoría de las víctimas registradas son hombres
El informe de 20 páginas señala que la mayoría de las víctimas de violencia sexual fueron hombres, especialmente en centros de detención, aunque también resultaron afectadas mujeres y niños, sobre todo en zonas de Ucrania ocupadas por Rusia.
Entre las agresiones documentadas mediante entrevistas confidenciales con víctimas se incluyen violaciones individuales o en grupo, descargas eléctricas y golpes en los genitales, además de otros actos sexuales degradantes.
Para aplicar las descargas, los perpetradores suelen usar pistolas eléctricas, así como un teléfono de campaña militar de la época soviética conocido como “tapik”, según relataron muchos supervivientes.
Prisioneros de guerra ucranianos revelaron que fueron violados con porras, llaves y otros objetos, y varias mujeres contaron cómo soldados rusos irrumpieron por la fuerza en sus viviendas para abusar de ellas, en algunos casos durante días o semanas.
Víctimas desde los 4 hasta los 82 años
La víctima de violación más joven en el informe fue una niña de cuatro años, y la mayor una mujer de 82, ambas agredidas sexualmente por autoridades rusas.
Dada la elevada prevalencia de casos atribuidos a las fuerzas rusas, el alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Volker Türk, pidió a la Federación Rusa que adopte “medidas concretas y visibles” para proteger a civiles y prisioneros de guerra de la violencia sexual y otras formas de tortura.
“Tanto Rusia como Ucrania deben investigar todas las denuncias creíbles de violencia sexual de manera rápida, exhaustiva e imparcial, y garantizar que los responsables sean llevados ante la justicia”, agregó.




