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La epidemia de ébola en la República del Congo deja 4.000 muertos y se convierte en la segunda más letal

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César Vega Martínez, Deutsche WellePeriodista del área Internacional en BioBioChile

Las autoridades de la República Democrática del Congo (RDC) comunicaron este viernes que el brote de ébola, declarado el 15 de mayo, ha provocado la muerte de más de 4.000 personas y se ha extendido a siete de las 26 provincias del país.

La letalidad alcanza el 48,4 por ciento, según los registros de los servicios de salud congoleños.

Según el más reciente informe del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) de la RDC, se contabilizan 4.018 fallecidos vinculados al brote entre 8.300 casos confirmados.

Además, 2.162 pacientes han superado la enfermedad y 842 están hospitalizados o en aislamiento, mientras que la tasa de rastreo de contactos alcanza el 80,6 por ciento.

Esta epidemia se sitúa como el segundo más mortífero de la historia a nivel mundial, aunque permanece por debajo del brote más grave registrado, que provocó 28.000 contagios y alrededor de 11.000 muertes en África occidental entre 2014 y 2016.

El brote también llegó a la vecina Uganda, donde la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el pasado 26 de agosto el cierre del episodio tras registrarse 20 casos confirmados, 15 de ellos importados desde la RDC.

La variante Bundibugyo, responsable de este brote, no dispone de tratamientos específicos; no obstante, la OMS está avanzando en dos vacunas que ya han comenzado ensayos de fase 1 en humanos y que hasta ahora han mostrado seguridad, aunque su desarrollo podría tardar varios meses. En paralelo, la RDC inició a finales de agosto una campaña de inmunización con la vacuna Ervebo, la única disponible a gran escala y concebida originalmente para la variante Zaire del virus, la más habitual.

Por otra parte, numerosos trabajadores sanitarios se concentraron en Bunia, capital de la provincia de Ituri y epicentro del brote, para exigir el pago de los salarios pendientes.

Entre los manifestantes se encontraban miembros de los equipos de vigilancia encargados de localizar a las personas que estuvieron en contacto con algún infectado; portaban pancartas con lemas como “¡Sin dinero no hay datos!” y “Meses sin cobrar”.

Las reiteradas huelgas de estos profesionales desde el inicio del brote, destinadas a reclamar sus remuneraciones, han complicado aún más los esfuerzos para contener la enfermedad.