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Lula da Silva, símbolo de la izquierda en América Latina, que podría concluir un cuarto mandato a los 85 años

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Escrito por:César Vega Martínez

Brasil enfrentará una jornada electoral tensa el próximo domingo, en la que Lula da Silva y Flávio Bolsonaro compiten por un mandato presidencial de cuatro años. Las encuestas otorgan ventaja al candidato de izquierda, aunque el panorama de la segunda vuelta permanece muy incierto.

Lula se postula para un cuarto mandato en Brasilia a los 80 años y, de imponerse, terminaría su presidencia con 85 años, situándose entre los jefes de Estado de mayor edad en el mundo.

Además, hay que añadir que el exlíder sindical superó un cáncer de piel tan solo en junio de este año.

Pese a ello, Lula ha repetido en varias ocasiones que la edad no será un obstáculo: “Tengo 80 años de edad y me siento mejor que cuando tenía 60. Estoy más preparado, con más voluntad. Uno no envejece por la cantidad de años, sino por la falta de motivación”.

No obstante, ese impulso no ha impedido que reciba críticas por su edad. A comienzos de año, Bolsonaro Jr. lo comparó con un “auto viejo”.

En un foro llegó a compararlo con un Opala tan antiguo y de cambio manual que, según él, aunque en su momento fue bonito, hoy no te lleva a ninguna parte y además consume muchísimo.

A pesar de esos elementos, Da Silva ha declarado últimamente que su objetivo es impedir el regreso de la ultraderecha en Brasil, representada por el hijo del exmandatario Jair Bolsonaro, quien perdió la Presidencia en 2022.

Aunque el padre Bolsonaro cumple una condena de 27 años por intento de golpe de Estado, el líder progresista continúa apelando al temor al autoritarismo para intentar generar entre los electores una sensación de urgencia.

Ha llegado a decir que “la extrema derecha siempre trabajará con la perspectiva de dar un golpe”.

A pesar de la energía que muestra el mandatario, hay señales de agotamiento en las calles: las encuestas reflejan un 47 % de rechazo y lo colocan prácticamente empatado con Flávio Bolsonaro.

El desempleo se mantiene bajo y la inflación está controlada, pero las elevadas tasas de interés han provocado un profundo endeudamiento en muchas familias y la economía atraviesa una fase de desaceleración.

Además, la corrupción, la sombra que persigue al líder progresista desde el escándalo de la Lava Jato que lo llevó a prisión en 2018, amenaza su candidatura.

Su hijo mayor, Fábio Luís da Silva, está siendo investigado por sus vínculos con lobbistas que obtenían contratos con el Gobierno y varios de sus colaboradores se han visto salpicados por el fraude del Banco Master.

Con todo, Lula asegura no imaginar la derrota y exhibe en público un optimismo juvenil porque, como él afirma, “solo envejece quien no tiene causa”.