El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reiteró esta semana su afirmación de que merece el Premio Nobel de la Paz, alegando que ha puesto fin a una gran cantidad de guerras desde su regreso a la Casa Blanca en 2025. Para desilusión del mandatario, este viernes el galardón fue otorgado a la jueza sudafricana Navi Pillay, mientras que varios de los conflictos que él presenta como triunfos diplomáticos permanecen sin una resolución definitiva.
Trump aseguró que su gestión ha logrado resultados sin precedentes y sugirió que probablemente no obtendría el reconocimiento porque, según él, ha hecho más por la paz en el mundo que cualquier otro presidente.
Según un análisis de FactCheck.org, aunque Trump ha tenido un papel relevante en algunas negociaciones, su balance incluye disputas que nunca llegaron a convertirse en guerras abiertas y también enfrentamientos que, en realidad, no han terminado. La agencia Reuters también ha advertido que en varios de los casos mencionados por el mandatario persisten las hostilidades.
Ocho guerras o conflictos que Trump afirma haber solucionado
En su lista figuran los enfrentamientos entre India y Pakistán; Israel e Irán; Tailandia y Camboya; Armenia y Azerbaiyán; Ruanda y la República Democrática del Congo; Serbia y Kosovo; Egipto y Etiopía, además de la guerra de Israel en Gaza.
En lo relativo a India y Pakistán, en mayo de 2025 Trump atribuyó a su intervención la consecución de un alto el fuego, aunque el Gobierno indio ha negado que Estados Unidos haya mediado en el acuerdo. La disputa entre estas dos potencias nucleares, además, tiene raíces históricas que van mucho más allá de esa tregua.
También se registraron avances en el cese de hostilidades entre Israel e Irán, tras los ataques directos que ambos países se intercambiaron en junio de 2025. La intervención estadounidense ayudó a contener esa escalada, pero no eliminó las diferencias entre los gobiernos. De hecho, las posteriores acciones militares de Estados Unidos e Israel contra Irán han vuelto a reactivar el conflicto.
En el sudeste asiático, Trump presionó a Tailandia y Camboya para que aceptaran una tregua tras varios días de enfrentamientos fronterizos en julio de 2025. Sin embargo, ambos países volvieron a acusarse mutuamente de incumplir el alto el fuego y se produjeron nuevos episodios de violencia, por lo que ese acuerdo no constituye una solución definitiva.
Hubo también un avance diplomático entre Armenia y Azerbaiyán, naciones enfrentadas durante décadas por Nagorno Karabaj y otras disputas limítrofes. La administración estadounidense promovió un pacto entre sus gobiernos, aunque su puesta en práctica y la normalización de las relaciones siguen pendientes.
En el caso de Ruanda y la República Democrática del Congo, Washington impulsó un acuerdo para contener un conflicto marcado por la presencia de grupos armados y las acusaciones de intervención extranjera. A pesar de ello, la violencia en el este congoleño ha persistido. Mientras tanto, las tensiones entre Serbia y Kosovo continúan abiertas, sin elementos suficientes para definir la disputa como una guerra que Trump haya terminado.
La controversia entre Egipto y Etiopía por la Gran Presa del Renacimiento Etíope en el río Nilo también figura en el recuento del presidente estadounidense. No obstante, como advirtió FactCheck.org, se trata de una disputa diplomática sobre el agua y no de una guerra abierta que Washington hubiera terminado.
Finalmente, Trump incluye la guerra de Israel en Gaza, en la que su administración ha promovido negociaciones para avanzar hacia acuerdos y un alto el fuego, pero aún no es posible hablar de una paz estable y duradera.
María Corina Machado entregó la medalla a Trump, pero el Nobel sigue perteneciendo a ella
La persistencia de Trump por lograr el Nobel de la Paz incluye un episodio particular vinculado a María Corina Machado, la dirigente opositora venezolana que recibió el galardón en 2025.
El 15 de enero de 2026, Machado se reunió con Trump en la Casa Blanca y le entregó la medalla del premio como reconocimiento a su respaldo a la causa venezolana. La opositora había manifestado anteriormente su intención de compartir el reconocimiento con el mandatario estadounidense, quien durante años ha manifestado públicamente su interés en recibir el Nobel.
El gesto, sin embargo, motivó una aclaración del Instituto Nobel noruego. Según informó Reuters, el Comité Noruego del Nobel precisó que la medalla puede regalarse, venderse o donarse, pero que el reconocimiento permanece ligado a la persona que lo recibió originalmente. Así, aunque Trump conserve la medalla que Machado le entregó, el Premio Nobel de la Paz sigue siendo de María Corina Machado.
El episodio también se enmarca en el poco respaldo político que Washington ha expresado a la oposición venezolana y en el lugar que Machado ocupa en los planes sobre el futuro de su país. Tras la captura de Nicolás Maduro por parte de fuerzas estadounidenses, Trump ha estrechado sus relaciones con Delcy Rodríguez, quien fue vicepresidenta del mandatario depuesto, en vez de comprometerse a instalar de inmediato a Machado al frente del Gobierno.




