El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, presumió este sábado de sus éxitos en la política exterior y calificó de “increíble” que ni él ni su país fueran galardonados con el Premio Nobel de la Paz, entregado el viernes a Navi Pillay, una jurista con una amplia trayectoria en la defensa de los derechos humanos.
“He terminado 8 guerras, estoy a punto de terminar o resolver otras 2, recuperé a todos los rehenes israelíes (incluidos los últimos 28, vivos y fallecidos), logré que cientos de secuestrados de distintos países fueran liberados y regresaran a sus hogares”, comienza un mensaje publicado por Trump en su red social Truth Social.
“Derroté una guerra en Venezuela y detuve al brutal dictador que gobernaba ese país con extrema crueldad, y impedí que el principal Estado patrocinador del terrorismo, la República Islámica de Irán, consiguiera un arma nuclear… ¡y mucho más! Sin embargo, pese a todo eso, ni yo ni los Estados Unidos de América fuimos galardonados con el Premio Nobel de la Paz. ¡Increíble!“, continúa el mensaje.
El viernes, pocas horas después del anuncio del galardón para Pillay, el republicano afirmó en un mitin celebrado en Siracusa, en el estado de Nueva York, que el Nobel se había otorgado a una persona “de la que nunca había oído hablar“.
Trump describió a la exjueza y cocreadora de la Corte Penal Internacional (CPI) como una figura progresista “que trabaja en las Naciones Unidas” y aseguró que el premio “ha quedado desacreditado para siempre” por un grupo de ideólogos radicales que, dijo, son antidemocráticos y en realidad enemigos de la civilización.
Sus declaraciones se produjeron poco después de que Estados Unidos anunciara nuevas sanciones contra la CPI tras el reconocimiento a Pillay, quien integró la comisión independiente de Naciones Unidas sobre Israel y los territorios palestinos ocupados y que concluyó que Israel había cometido genocidio en Gaza.
La CPI ha iniciado investigaciones sobre la actuación del ejército estadounidense en lugares como Afganistán y ha emitido órdenes de detención contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y su exministro de Defensa, Yoav Gallant, por presuntos crímenes de guerra y de lesa humanidad cometidos en Gaza.
Estados Unidos no reconoce la jurisdicción de la corte para juzgar a sus ciudadanos al no haber ratificado el Estatuto de Roma, y la Administración Trump aplica la misma posición respecto de Israel y sus nacionales, que tampoco firmaron el tratado.




