El Túnel de Agua Negra, un megaproyecto pensado para cruzar la Cordillera de los Andes a más de 4.000 metros sobre el nivel del mar, conectará la provincia argentina de San Juan con la región de Coquimbo, en Chile.
Según informa Perfil, la iniciativa podría transformar la logística del comercio internacional y se presenta como una de las obras de infraestructura más ambiciosas del hemisferio sur.
El túnel enlazará por vía terrestre el centro-oeste argentino con los puertos de Coquimbo y la ciudad de La Serena, y sería un eje del Corredor Bioceánico, la ruta destinada a trasladar cargas desde los puertos del Atlántico brasileño hacia el Pacífico chileno.
Dos túneles y financiamiento del BID
Según informó el Ministerio de Obras Públicas en octubre del 2017, durante el gobierno de Michelle Bachelet, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aprobó una línea de crédito para ambos países por hasta 1.500 millones de dólares destinada a ejecutar el proyecto Agua Negra.
De acuerdo con lo dado a conocer casi una década atrás, los desembolsos se realizarían de forma gradual: en una primera etapa se aprobaron 150 millones de dólares para Chile y 130 millones para Argentina.
En términos técnicos, el plan incluye dos túneles semiparalelos de dos carriles cada uno, con una longitud de 13,9 kilómetros y una altura media de 3.800 metros. La inversión estimada suma alrededor de 1.500 millones de dólares.
El entonces ministro de Obras Públicas, Alberto Undurraga, señaló que el préstamo «es una muestra de confianza del BID en el proceso que estamos desarrollando y es un paso más en la concreción de este anhelado proyecto».
Tuneladora y operación todo el año
Para hacer frente a la compleja geología de la zona, el diseño prevé el uso de una tuneladora (TBM, por sus siglas en inglés), una enorme máquina que perfora la roca de manera continua. Según Clarín, este sistema sustituye en gran parte la voladura con explosivos, prioriza la seguridad y acorta los plazos de ejecución en un área sometida a presiones tectónicas extremas.
Por su parte, Perfil recoge las declaraciones de Patricia Sruoga, de la Asociación Geológica Argentina, quien explicó que el paso presenta rocas de gran dureza, aunque con alteraciones hidrotermales (cambios provocados por fluidos calientes) que disminuyen su resistencia en tramos puntuales.
La especialista añadió que el monitoreo en tiempo real «permite anticipar zonas de cizalla y presencia de fluidos subterráneos».
Asimismo, el geólogo Fernando Gustavo Bastías, de la Universidad de San Juan, advierte que será necesario intervenir «formaciones geológicas de origen volcánico e intrusivo muy heterogéneas».
A diferencia del actual Paso Internacional de Agua Negra (a casi 5 mil metros de altura), que sufre cierres continuos en invierno por las nevadas, las galerías subterráneas asegurarían la conectividad durante los 365 días del año. Además, estarán comunicadas por galerías transversales de emergencia.
Impacto económico
San Juan alberga importantes yacimientos de cobre, oro y plata, y el túnel facilitaría el traslado de esos minerales hacia los mercados de la cuenca Asia-Pacífico.
En este sentido, el especialista chileno en ingeniería estructural Francisco Javier Ovalle sostiene que la obra «permitirá dinamizar la salida de minerales como el cobre y alimentos hacia los mercados de la cuenca del Pacífico».
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