El Pentágono de Estados Unidos (EEUU) inició el envío de alrededor de 600 soldados a un centro de adiestramiento en la selva de Panamá, como parte de una expansión de sus operaciones contra el narcotráfico en América Latina, según una investigación del The New York Times.
Según el diario, los 600 soldados pertenecen a la División de Montaña de Fort Drum, Nueva York, y quedarían bajo la coordinación de un mando de operaciones en Miami, con un enfoque en la seguridad regional.
Fuentes militares anónimas citadas por el New York Times afirmaron que el despliegue podría ampliarse posteriormente a países como Honduras y Colombia para ayudar a las fuerzas locales en redadas contra presuntos narcotraficantes.
Esta maniobra forma parte de una ampliación de la presencia militar estadounidense en América Latina impulsada por la Administración de Donald Trump.
Washington ha aumentado la presión sobre los gobiernos regionales para enfrentar el narcotráfico y ha recurrido a las Fuerzas Armadas en operaciones contra organizaciones criminales.
El movimiento se perfila como uno de los mayores despliegues en la región desde los refuerzos militares estadounidenses en Centroamérica durante la Guerra Fría.
En marzo de 1988, el entonces presidente Ronald Reagan ordenó el envío de 3.200 soldados de combate a Honduras, donde Estados Unidos ya mantenía más de 3.000 efectivos de la Guardia Nacional y de la reserva, en medio de las tensiones con la Nicaragua sandinista, según informó entonces The Washington Post.
En marzo de 1987, Estados Unidos también había desplegado 3.200 militares en la región con el objetivo de estabilizar la frontera entre Honduras y Nicaragua, de acuerdo con la cronología histórica del Comando Sur.




