Una mujer de 68 años que había resultado gravemente herida en el terremoto del pasado viernes en Panamá falleció el miércoles reciente en un hospital de la capital, convirtiéndose en la primera víctima oficialmente vinculada con el sismo de magnitud 7,7 que dejó cerca de una treintena de heridos.
Con profundo pesar, confirmamos a las 3:42 p.m. (20:42 GMT) el fallecimiento de la señora Elena Barría, de 68 años, quien resultó gravemente herida durante el terremoto ocurrido el viernes 9 de octubre de 2026, informó -en un breve comunicado- la Caja del Seguro Social (CSS) de Panamá.
La CSS, que gestiona el centro hospitalario, expresó sus “más sinceras condolencias a su familia, amigos y seres queridos en este momento de dolor” y destacó “la fortaleza y entereza que demostraron tanto la paciente como sus familiares durante este difícil proceso”.
El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, también se pronunció sobre la muerte de Barría.
Quiero informar que uno de los heridos por el sismo del último viernes, que tenía como condición preexistente amputación de extremidad por una diabetes severa, ha fallecido hoy. Los traumas sufridos, aunados a la enfermedad previa, no hicieron posible su recuperación, pese a los esfuerzos de nuestros médicos, dijo el mandatario -en X-.
De acuerdo con lo relatado por sus familiares a EFE, Barría, quien padecía diabetes y carecía de una pierna, murió por un infarto natural después de que los médicos le practicaran con éxito una operación por una perforación abdominal provocada por el terremoto.
Barría residía en el pequeño pueblo de Macaracas, uno de los más golpeados por el sismo, y en el derrumbe de su vivienda sufrió una perforación en el abdomen.
El rescate
Un hijo y dos vecinos consiguieron poner a la mujer a salvo tras sacarla de entre los escombros de su hogar, además de extraer la viga de hierro que la había herido al caer desde el techo.
Francisco Peralta, uno de los vecinos que participó en la extracción, indicó a EFE que al llegar a la casa derruida la mujer pedía “Ay, sáqueme, sáqueme”. Tuvieron que quitarle una barra que le atravesaba la “barriga” para luego cargarla a hombros y trasladarla en el vehículo de su hermano hasta el hospital.
Tanto la familia de la víctima como Peralta denunciaron que, al llevarla a urgencias en el pueblo, no fue atendida de inmediato y permaneció más de una hora en la calle recostada sobre un colchón “botando sangre”.
Los parientes cuentan que tras esa espera Barría fue llevada a un hospital regional para ser operada y posteriormente trasladada a otro centro en la capital; la cirugía fue exitosa, aunque el miércoles falleció a causa de un paro cardíaco.
“Si esa señora la hubieran atendido de inmediato quizá no hubiera fallecido, pero la lamentable noticia es que hoy murió. Nos duele porque son muy buenos vecinos y ella era muy cariñosa y atenta. No se pudo hacer nada”, se lamentó Peralta.
El sismo del 9 de octubre, medido en 7,7 por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) —y con una magnitud rebajada a 7,5 por el Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá— ha afectado directamente a más de 11.500 personas, según el registro oficial, de las cuales 3.696 permanecen en más de 45 albergues temporales tras registrarse daños en al menos 3.390 viviendas, 727 de ellas destruidas.
Además, tras el movimiento telúrico se contabilizaron 619 centros educativos con afectaciones, de los cuales 35 colapsaron por completo, y se registraron daños en más de sesenta edificios gubernamentales, 44 iglesias, 67 centros de salud, once hoteles y alrededor de una decena de carreteras, vías y puentes en todo el país centroamericano.



