La Comisión de Apelación de la FIFA rechazó la impugnación presentada por la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) contra la sanción impuesta por los cánticos racistas registrados en el amistoso ante Egipto. El encuentro se disputó el 31 de marzo en el Estadio Cornellá.
El 4 de agosto, la Comisión de Disciplina aplicó a España una multa de 20.000 dólares y la obligación de cerrar parcialmente, al menos el 15 % del aforo, el siguiente partido amistoso que dispute la selección.
Hoy por la tarde, la Comisión de Apelación ratificó la decisión anterior y la RFEF recurrirá al Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS).
Al minuto diez de la primera parte y en otros momentos del partido, un sector de la grada entonó el cántico “musulmán el que no bote”.
En el descanso, el videomarcador del estadio mostró un recordatorio de que “la legislación para la prevención de la violencia en el deporte prohíbe y sanciona la participación activa en actos violentos, xenófobos, homófobos o racistas”.
FIFA desestimó los argumentos presentados por la Federación Española.
La RFEF sostuvo en su defensa que al partido asistieron 35.895 espectadores y que el cántico en cuestión fue, presuntamente, entonado únicamente por un reducido grupo de aficionados ubicados en los sectores 108, 109 y 110 del estadio, en solo dos ocasiones, sin que el resto del público se sumara.
Además, sostuvo que, tras esas intervenciones, los intentos de repetir el cántico fueron respondidos con silbidos y abucheos por parte de la mayoría del estadio y que no se produjeron otros altercados: no hubo violencia, pancartas discriminatorias, pirotecnia, interrupciones del encuentro ni reclamaciones del equipo egipcio o de los árbitros.
También indicó que la Federación Egipcia envió posteriormente una carta en la que agradeció su profesionalidad en la organización del partido, sin hacer referencia alguna a los cánticos, y que la palabra “musulmán” no es ni insultante, ni despectiva, sino un término académicamente correcto, legalmente neutro y socialmente aceptado para referirse a una persona que profesa el islam.
Del mismo modo, señalaron que el observador más relevante fue el árbitro, a quien se informó sobre el texto exacto y el significado del cántico. Durante el partido, no activó el protocolo antidiscriminación de tres pasos de la FIFA tras la primera vez en que se produjo el cántico.




