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Bachelet y Boric lideran una oposición debilitada y sin capacidad de impacto político

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Escrito por:Alberto González

Dos exmandatarios se ubicaron juntos al frente de una misma mesa. Michelle Bachelet y Gabriel Boric, representantes de distintas generaciones dentro de la centroizquierda, protagonizaron una imagen política que empieza a delinear una nueva etapa para la oposición al gobierno de José Antonio Kast.

El encuentro se realizó en la Fundación Horizonte Ciudadano, en Ñuñoa, donde el jueves pasado permanecieron más de dos horas con los principales dirigentes del progresismo. La convocatoria fue iniciativa de Bachelet y contó con la presencia sorpresiva de Boric, lo que acrecentó el tono político del acto.

La fotografía llamó la atención. Tras siete meses de dificultades para coordinar posturas, roces en lo legislativo y críticas internas, la oposición encontró en sus dos expresidentes una alternativa para intentar recuperar la iniciativa.

Una oposición que, hasta ahora, ha mostrado pocos dientes frente al Ejecutivo. A pesar de los tropiezos del gobierno de Kast, el bloque no ha logrado traducir esos problemas en una ofensiva política sostenida ni aprovechar las debilidades del oficialismo.

Bachelet y Boric toman el mando de una oposición sin dientes
Manuel Urzua | Agencia UNO

A eso se suman los descuelgues de parlamentarios que han respaldado iniciativas del Gobierno, las discrepancias entre partidos y la falta de una propuesta conjunta capaz de disputar la agenda de La Moneda.

En ese panorama, Bachelet y Boric se perfilan como figuras con la capacidad de convocar a sectores que, aun compartiendo la condición de oposición, no siempre han logrado operar de forma coordinada.

Dos expresidentes para reordenar a la izquierda

El regreso de Michelle Bachelet a un primer plano en la política opositora se produce tras su fallida aspiración a liderar Naciones Unidas, candidatura que no contó con el respaldo del presidente Kast.

En lugar de permanecer al margen de la realidad nacional, la exmandataria se involucró de forma activa en la articulación partidaria, apoyándose en su influencia dentro del Socialismo Democrático y en sus lazos con otros sectores de la centroizquierda.

A su lado estuvo Gabriel Boric, quien conserva influencia sobre el Frente Amplio y representa a una generación que por años cuestionó parte del legado de la antigua Concertación.

Hoy ambos liderazgos confluyen en un intento por acercar a sectores que han protagonizado desencuentros políticos y programáticos.

La propia Bachelet afirmó que la convocatoria se centró en las inquietudes de la ciudadanía.

“La invitación buscaba conversar sobre el país, ¿no? A todos nos interesa que a Chile le vaya bien; el centro está en la preocupación por la gente, por las dificultades que están enfrentando y por el aumento del costo de la vida”, sostuvo.

Boric, en tanto, subrayó la necesidad de dejar atrás las discusiones meramente partidarias y recuperar la presencia en los territorios.

“Tenemos que salir a conversar con la gente en las calles, en las plazas, en los centros deportivos. Eso he intentado hacer en este tiempo reciente, no pensando en elecciones, sino en dar sentido y en cómo construir un país más justo”, señaló.

El peso de los expresidentes y la incógnita presidencial

Aunque las cúpulas insistieron en que las candidaturas no fueron el eje del diálogo, el futuro electoral de ambos exmandatarios terminó convirtiéndose en uno de los principales asuntos políticos que dejó la reunión.

El tema adquiere mayor relevancia luego de que Bachelet, días antes, abriera la posibilidad de competir por tercera vez por La Moneda.

Pero, por ahora, la señal es posponer las definiciones electorales y concentrar los esfuerzos en reconstruir una alternativa política.

Sin embargo, la presencia conjunta de los dos exmandatarios también plantea una duda para otras figuras del sector: cuánto margen dejarán los nuevos liderazgos ante la influencia política de quienes ya ejercieron la Presidencia.

Entre los nombres que han surgido en las conversaciones sobre el futuro de la centroizquierda figuran el alcalde de Maipú, Tomás Vodanovic, y la exministra del Interior Carolina Tohá, quien ha mantenido un papel activo en el debate público y ha tenido diferencias con sectores de la oposición.

De este modo, la dupla Bachelet-Boric enfrenta un reto adicional: ayudar a ordenar al progresismo sin que su protagonismo termine desplazando la renovación política que el propio sector busca impulsar.

El desafío de Bachelet y Boric de recuperar los dientes de la oposición

Más allá de la postal de unidad, la cita también dejó en evidencia las dificultades que la oposición arrastra desde su derrota electoral.

Durante los primeros siete meses del Gobierno, las distintas fuerzas del progresismo han tenido dificultades para montar una estrategia conjunta frente a La Moneda. Mientras algunos optaron por una oposición más confrontacional, otros mostraron disposición a apoyar iniciativas del Ejecutivo, aun cuando eso provocó resistencias dentro de sus propias colectividades.

Esa ausencia de coordinación ha mermado su capacidad de reacción política y ha impedido que el bloque imponga sus prioridades en la agenda pública.

Por eso uno de los diagnósticos compartidos en la reunión fue la desconexión entre la política y la ciudadanía, junto con la necesidad de asumir una autocrítica y reforzar el trabajo territorial.

La presidenta del Partido Socialista, Paulina Vodanovic, señaló que el objetivo es convertir las conversaciones en acciones concretas.

“No debemos perder el eje. No se trata solo de diagnosticar, sino de actuar, comunicar y trabajar en el territorio, y en eso todos tenemos una gran responsabilidad para ofrecer alternativas a nuestro país en momentos en que el gobierno no dialoga”, afirmó.

En el Frente Amplio, su presidenta, Gail Yeomans, también subrayó la necesidad de salir a los territorios.

“Queremos desplegarnos y escuchar en las distintas ciudades del país, y nos concentraremos en ello, porque primero nos interesa llevar soluciones concretas a las personas hoy, y también construir una alternativa para el futuro”, sostuvo.

El reto será convertir esa disposición en acuerdos concretos, especialmente ante las diferencias que persisten entre el Socialismo Democrático, el Frente Amplio y el Partido Comunista.

Por ahora, la primera señal de continuidad ya tiene fecha. El próximo 15 de noviembre se proyecta una nueva reunión, esta vez con una convocatoria más amplia que incluiría a parlamentarios, alcaldes y otras figuras del sector.

Además, las directivas continuarán con sus encuentros habituales de coordinación en la sede del Partido Socialista.

La cita de Bachelet y Boric logró algo que hasta ahora había costado: reunir a la oposición en una misma mesa. Sin embargo, una instantánea de unidad no garantiza una estrategia política compartida.

La auténtica prueba será comprobar si ambos exmandatarios pueden transformar esa convocatoria en una oposición apta para disputar la agenda, superar sus divisiones y ofrecer una alternativa al Gobierno.

Por ahora, Bachelet y Boric asumen el liderazgo. Queda por ver si lograrán devolverle la fuerza a una oposición que todavía busca cómo enfrentar a La Moneda.