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Medio Ambiente reporta 1.539 calefactores sin instalar y prevé déficit de $530 millones por bodegaje

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Néstor AburtoPeriodista. Director de Contenidos en Radio Bío Bío Santiago

Se adquirieron con recursos públicos para mejorar los sistemas de calefacción domésticos, pero, como ha ocurrido en otras compras estatales, aún no cumplen su propósito. En lugar de ser instalados en los hogares, más de 1.500 calefactores destinados a las regiones de Ñuble y Aysén permanecen guardados en las instalaciones de los proveedores, generando compromisos económicos para el Estado.

La situación salió a la luz a partir del levantamiento de información efectuado por la Subsecretaría del Medio Ambiente, al que tuvo acceso la Unidad de Investigación de Radio Bío Bío, y que detecta una serie de deficiencias en la gestión presupuestaria y administrativa del Programa de Calefacción Sustentable.

Los documentos evidencian que 1.539 equipos comprados con recursos del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR) no habían sido instalados, pese a que los contratos asociados a su instalación y almacenamiento vencieron durante 2025.

El problema no se limita al retraso en la entrega de los aparatos. La carencia de recursos para regularizar su situación motivó la proyección de un déficit de aproximadamente $529.787.000 al cierre de 2026, derivado de los costos de bodegaje, un aspecto relevante.

Esto obliga a la cartera a reordenar sus prioridades presupuestarias, es decir, destinar los fondos disponibles a la instalación de los calefactores ya adquiridos en lugar de destinarlos a nuevas compras mientras existe un volumen importante de equipos sin uso.

El asunto resulta especialmente relevante porque la semana pasada parlamentarios del sur del país señalaban que, como ocurrió con los computadores, el Gobierno estaba cortando el beneficio. No obstante, en este caso todavía existe una partida significativa que no se ha entregado, a pesar de que su distribución debió concretarse en la administración Boric.

Calefactores adquiridos y almacenados en bodegas

Los antecedentes recabados al interior del Ministerio identifican dos contratos vinculados a la instalación y almacenamiento de calefactores cuya vigencia finalizó en octubre y noviembre de 2025.

Sin embargo, al término de esos contratos una proporción relevante de los equipos seguía sin instalar. Según los registros, 1.111 calefactores corresponden a la región de Ñuble y otros 428 a la región de Aysén, sumando 1.539 unidades adquiridas con financiamiento de los respectivos gobiernos regionales mediante recursos FNDR.

El Programa de Calefacción Sustentable pretende aportar a la reducción de emisiones contaminantes mediante el reemplazo de sistemas de calefacción por alternativas menos contaminantes.

En ese marco, mantener los equipos en depósito no solo pospone los beneficios previstos para las familias beneficiarias, sino que también prolonga una situación administrativa que genera gastos adicionales.

Casi $530 millones: lo que implica para el presupuesto mantener equipos almacenados

Uno de los antecedentes más relevantes consignados por la Subsecretaría se refiere al impacto financiero de mantener los calefactores sin instalar.

La Subsecretaría constató que no existe presupuesto asignado para regularizar los contratos vencidos ni liberar los equipos almacenados. En consecuencia, proyectó un déficit de aproximadamente $529,8 millones al cierre de 2026, asociado a los costos de bodegaje.

Dicha cifra representa una presión adicional sobre las finanzas de la repartición, que debe afrontar obligaciones relacionadas con equipos que ya fueron adquiridos con recursos fiscales.

Qué explica la reducción presupuestaria

El hallazgo también ayuda a entender una de las decisiones adoptadas por la actual administración del Ministerio del Medio Ambiente, que consiste en recortar la asignación presupuestaria del Programa de Calefacción Sustentable.

Según fuentes que conocieron el debate, la medida responde a la necesidad de concentrar los esfuerzos institucionales en resolver la situación de los calefactores que ya se encuentran comprados y almacenados.

En otras palabras, la prioridad será instalar los equipos existentes antes de seguir financiando nuevas adquisiciones mientras los anteriores permanecen guardados.